Otra vez con la miel en los labios. Como en los viejos tiempos, con la oreja pegada al transistor, que no todo son MP3, volvimos a quedarnos con las ganas de celebrar una victoria fuera de casa. Aunque a priori se daba por bueno un empate, el desarrollo del partido hizo que el puntito logrado perdiera grados de valor anímico. Una vez más, el equipo salió de El Molinón sin perder, con lo que se confirmó que el estadio gijonés es una plaza muy propicia para el Tenerife.

Vamos a quedarnos con el hecho de que la victoria a domicilio está más cerca. Al menos no sucedió igual que en el Rico Pérez y esto, en vísperas del clásico regional, tiene su importancia. Ahora, de aquí al sábado, vendrá el empacho previo a culaquier derby. Quien no se entere en Canarias de que esta semana juegan el CD Tenerife y la UD Las Palmas es que, sencillamente, no existe. ¡Arriba d'ellos!