Juan Cruz, periodista, escritor y paisano, admirable en todo ello, se estrena hoy en el universo del blog con una publicación llamativa, para empezar en su título. Ha escogido una expresión absolutamente coloquial, que me da quenos suena de nuestra infancia y juventud: ¡Mira que te lo tengo dicho! Es una de esas respuestas habituales en la amplia gama que maneja cualquier madre para reprochar los oídos sordos a sus consejos.
El consejo, en clave chichafutbolera, era que la verdadera dimensión del desenlace de un derby sólo comienza a apreciarse una semana después. Y no tiene porqué favorecer al vencedor y perjudicar al caído. Ni mucho menos.
Me remito a las pruebas. Tanta euforia, tremenda celebración y aires de campeonato para que en el plazo de ocho días el caído vuelva a estar por encima y el vencedor, otra vez, sentado en el diván de la psicoanalista: Verá, doctora, es que cada vez que salgo de casa... resulta que cuando mejor me lo estoy pasando... entonces, llega y me da un bajonazo tremendo. ¿Que si hace mucho? Pues, más o menos, llevo así seis meses... Sí, exacto, desde que me vi con el Numancia. ¿Manía depresiva? No, qué va, doctora. No puede ser. Ya verá que no.
El paciente regresa a casa, decidido al propósito de enmienda. Tras el (nuevo) chasco, esta vez con el Ciudad de Murcia, queda la reválida hogareña con el Poli Ejido. Viste celeste, que no amarillo, y pese a contar con un canarión, Pedro Vega, me temo que no atraerá a la legión de coleccionistas de acontecimientos, que es como Tinerfe denominaba a los condicionales. O sea, que este domingo volveremos a vernos los de siempre. Con holgura. ¡Mira que te lo tengo dicho!

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