Este viernes se cumplirán sesenta años de la última ctuación en Primera de Gabriel Jorge con la camiseta del Espanyol. En 1940 fue protagonista en la conquista de la segunda Copa obtenida por el club barcelonés y hoy es el único superviviente de aquel equipo.

La biografía de Gabriel Jorge Sosa (Santa Cruz de Tenerife, 26 de junio de 1916) está plagada de instantes memorables, que lo sitúan entre las figuras más destacadas de la historia del fútbol canario. Acreditados analistas han llegado a considerarlo como uno de los cuatro mejores interiores salidos del Archipiélago durante el pasado siglo, junto a Luis Molowny, Paco Campos y Rosendo Hernández, miembros todos de una generación inigualable.

Su nombre está íntimamente asociado a la trayectoria centenaria del RCD Espanyol barcelonés, cuyos colores defendió en Primera División por espacio de ocho temporadas consecutivas, entre 1939 y 1947. En total, suma 158 participaciones con los “periquitos” en la competición de Liga. La primera de ellas, su debut en la categoría, data del 3 de diciembre de 1939, en un clásico frente al Barcelona que tuvo lugar en Les Corts y que acabó con victoria visitante (0-1). La última fue en Murcia, el 13 de abril de 1947, por lo que el próximo viernes se cumplirán sesenta años del hecho.

Tres instantes sobresalen de manera especial en esta dilatada trayectoria: su fichaje por el Espanyol, en 1939; su participación en la conquista de la Copa del Generalísimo de 1940 (una de las cuatro que exhibe el club) y su acceso a la condición de internacional con España, en 1941. Respecto al segundo hecho reseñado, Gabriel Jorge es en la actualidad el único protagonista de aquella gesta que permanece vivo, detalle que fue tenido en cuenta el pasado año por la familia españolista, con ocasión de la celebración por el cuarto entorchado copero.

Originario del barrio del Cabo, dio sus primeras patadas a un pelota de trapo en el campo del Chovito, antes de enrolarse en las filas del Unión, previo paso por el Santa Cruz. Formó parte de uno de los mejores equipos granates, al lado de Quico Tejera. De hecho, en 1936 intervino como campeón insular en una eliminatoria previa de la Copa, frente al Atlético Tetuán. Fichado ese mismo año por el Tenerife, el estallido de la guerra civil redujo sobremanera su concurso con el representativo. Cuando acabó la contienda bélica, el Espanyol fijó su atención en el futbolista, como también en Bernardino Semán y Quique. Los tres se fueron a Barcelona de la mano del presidente del club, Genaro de la Riva.

La presentación de Gabriel Jorge en la Ciudad Condal, tras fichar por 5.000 pesetas, resultó espectacular. Se hizo con la titularidad nada más llegar y sumó en la Liga más partidos y goles que cualquier otro compañero, además de participar de manera decisiva en la final de Copa disputada en Vallecas contra el Real Madrid, el 30 de junio de 1940. En ese choque, dos goles de Jorge valieron para darle la vuelta al marcador, tras el tanto inicial de Alonso, aunque luego Alday, en el minuto 89, rehizo las tablas. En período de prórroga, Mas marcó el gol del campeonato. A día de hoy es el único superviviente de aquel equipo.

A lo largo de su etapa españolista, Jorge participó en otras dos finales de Copa, en 1941 y 1947, de las que salieron campeones el Valencia y el Real Madrid, respectivamente. La segunda aconteció dos meses después de su despedida liguera, cuando contaba con 31 años de edad. Una vez desvinculado del club de Sarriá, el futbolista continuó en Barcelona, para jugar en el Badalona por espacio de dos temporadas, en Segunda División.

Reportaje publicado en El Día (7 de abril de 2007)