Tres semanas antes de su fusión con el Fortuna, en agosto de 1923, que dio origen al Real Club Celta, el Vigo Sporting disputó en el Archipiélago la última serie de encuentros de su historia. Se enfrentó a cinco rivales canarios y sólo el CD Tenerife fue capaz de derrotarle.

Fundado en una tórrida mañana del verano de 1923, el 10 de agosto, el Real Club Celta nació de la fusión del Fortuna con el Vigo Sporting, que hasta ese momento era el club más laureado de Galicia, al acumular seis campeonatos y dos subcampeonatos regionales. Dicha trayectoria le valió su contratación para efectuar una gira por Canarias en las semanas previas a aquella disolución, con la disputa de un total de nueve partidos, los tres últimos en esta Isla.

La expectación ante la llegada del cuadro gallego obligó a los rectores del novel CD Tenerife, nacido en octubre de 1922 sobre la base del Sporting Club, a remozar el viejo campo de la calle Miraflores. Para ello se hizo preciso invertir 20.000 pesetas en la construcción de una grada suplementaria de madera, capaz de ofrecer asiento a 2.500 espectadores.

Mientras tanto, los vigueses cubrían en Gran Canaria el primer tramo del periplo isleño, que coincidía con la presencia en Las Palmas del Raith Rovers escocés. Dos encuentros entre ambos abrieron la serie: el primero acabó en empate (1-1) y el segundo fue para el equipo de la localidad de Kirkcaldy (1-3). Luego, el Vigo Sporting se impuso de manera consecutiva al Gran Canaria (1-2), Victoria (1-5), Marino (1-2) y Santa Catalina (0-4).

Tal bagaje acrecentó el interés del aficionado tinerfeño, que el domingo 15 de julio abarrotó el recinto situado donde hoy confluyen las calles Alfaro y Ramón y Cajal. El conjunto local salió con Emilio Baudet; Bello, Antonio Arocha; Víctor, Francisquillo, Cárdenes; Croissier, Sebastián, Raúl Molowny, Graciliano y Antonio Pérez. En las filas rivales sobresalía el defensa Luis Otero, que había participado con España en la Olimpiada de Amberes (1920).

El choque acabó con un triunfo ajustado del once visitante (2-3), después de que Graciliano igualase dos ventajas de los vigueses. No obstante, un gol del mismo delantero supuso la victoria del Tenerife en el segundo partido, celebrado el jueves 19 y que se vio envuelto por la polémica, a raíz de la retirada a vestuarios del equipo gallego, en pleno lance. Tras unos minutos de confusión, los futbolistas regresaron al campo pero no fueron capaces de variar el marcador.

Tres días después, el domingo 22, se produjo el tercer partido, que concluyó con empate sin goles. De vuelta a la Península, sólo tres semanas más tarde quedaría registrada la fusión del Vigo Sporting con el Fortuna para dar origen al Real Club Celta actual.

Publicado en el periódico El Día (Domingo, 6 de enero de 2008)