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TINTA VERDE

Categoría: Poetas de ayer

CARLOS DE ROKHA

Hijo de Pablo y de Winétt de Rokha, nació en Santiago en 1920 y murió a temprana edad, en 1962, víctima de un ataque cardíaco.

A pesar de constituir una de las figuras relevantes de la poesía posvanguardista –o de la “otra vanguardia”, como la llama Octavio Paz-, su obra, limitada por lo exiguo de las ediciones, no se ha difundido como se podría esperar.

Carlos de Rokha publicó cuatro libros: Cántico profético al primer mundo (1944), El orden visible (1956), Memorial y llaves (1949 – 1961) y Pavana del gallo y el arlequín (1967). Obtuvo los Premios Municipales Gabriela Mistral de los años 1961 y 1962.

Señaló Enrique Lihn: “La poesía de Carlos de Rokha es de las que saldrían gananciosas si se historiara, verdaderamente, el total de nuestra literatura con caracteres propios e inconfundibles; la obra de De Rokha registró todas las inquietudes excesivo-formales que se han coadyuvado al desarrollo de una pequeña pero brillante tradición literaria”.

Los contemporáneos de Carlos de Rokha han señalado las claves más profundas de su vida y de su obra marcadas por el signo de Caín (Teillier): la oscuridad vidente, el dolor, el desgarro de la prístina inocencia, la inmersión en otra realidad; “llevó una vida totalmente amarga. Un poco también por su condición mortal. Carlos no era de este mundo. No era un enfermo mental sino un visionario, estaba alejado de la realidad. Eso lo refleja muy bien en su poesía que tal vez sea la mejor poesía surrealista chilena, como decía Eduardo Anguita y como también lo decía Teófilo Cid, que era la primera víctima de la Mandrágora, o sea del surrealismo. Carlos de Rokha a los 15 años escribía poemas angélicos” (Teillier 2001: 169). “Carlos fue el ángel sediento, desinteresado, atormentado, que cumplía una sola función en el mundo, una sola función, y ninguna otra, una función principal, impuesta por el destino de su organización psíquica, y hasta física, pues todos sus rasgos acusaban al poeta sin redención posible. Era así, el poeta irremediable, el poeta sin salvación, condenado desde la partida. Terrible, triste, envidiable destino” (Massis).



DE PROFUNDIS


Desde este amargo té me vuelvo hacia el demonio

Apenas entrevisto por el insomne huésped

Que soy cuando de noche entro en mi ser visible

Cansado de mi viaje y de la larga

locura que hace tiempo absorbe mis dos sienes

Me vuelvo a la ceniza y al vaso de mi sangre

Con las venas ardiendo y el rostro amortajado

Mas la espalda, llagada doliéndome el costado, danto

perdón al denodado

enemigo que soy de mí mismo y de mi alma

Solitario por dentro, fatigado,

sin esperanzas como

un Cristo de abismal perspectiva

sobre el madero de mi columna vertebral crucificado

por los días que vivo buscando una respuesta

a la angustia que asalta mis ojos cuando duermo

Oh deudo, oh desolado!

Centinela del tiempo, vigía sumergido

en la sangre, en el vino y la tierra; ese soy,

esa mi sed, esa mi hambre, esa mi soledad, esa mi angustia,

y en mí mismo me acabo

por dentro, como un viento que hacia el cielo impulsa

Desterrado por siempre, solemne, vertical, desterrado

como un águila ebria sobre una isla en llamas,

ya sin ansias de todo lo vivido

me vuelvo a la vigilia de mi cáliz

y nada, nada espero de los días que vienen

sino una azul espada que me destroce el alma.


ESTIVAL

Un rostro entre la más menuda hierba

Cómo un vasto espejo

Donde todo se reproduce


Un navío en el espejo

Una estrella en la caja de música

Un arlequín sobre el rocío

El murmullo que descubrí en mi infancia

Entre las hojas

Que se iban como los caballitos del carrusel


Aprisionada por el muro

La hierba se libera en el vuelo de los pájaros

Mi sueño se libera en el espejo

Mi infancia se libera en los navíos


Oh, plumas de gallo en el estío

Oh, follaje de palmas en el muro.



SALMO EN AZUL


No sé si llorar, a veces

en que un anís de angustia nos consume,

en que tú vienes y ordenas el pan que clama por el cielo,

en que yo ordeno mis salmos dolorosos como huesos

de hebreos,

en que yo ordeno mis salmos dolorosos como huesos

y el mercader del trigo retorna a su país

entre espuelas de aceite y hachas de borde cruel.


¡Ah, olvidé mi ser entre estos puros recursos del retorno

¡y nada existe ya, nada, nada!

sólo la quintaesencia imposible del hombre!




De Pavana del gallo y el arlequín
Editorial Universidad de Concepción
Cuadernos Atenea/literatura

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  • "Te acostaré en la tierra soleada con una
    dulcedumbre de madre para el niño dormido,
    y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna,
    para tocar tu cuerpo de niño dolorido"

    (De los Sonetos de la muerte)

    LA ULTIMA BENDICIÓN DE LA MISTRAL

    La salud de la poeta era preocupación nacional. En noviembre de 1956 Gabriela Mistral fue internada en el Flower and Fifth Avenue Hospital de Nueva York. Acompañada de Doris Dana, su última secretaria, la premio Nobel fue sometida a exámenes y el diagnóstico resultó negativo: cáncer al páncreas. “Cuánto temía esto yo cuando era una muchachita elquina que no se cansaba de trepar peladeros buscando flores y piedras” escribió entonces.

    Su estado empeoró rápidamente y en enero de 1957 Doris Dana avisó al delegado chileno ante Naciones Unidas, Rudesindo Ortega, quien, a su vez, llamó a un cura amigo. Un sacerdote jesuita recién ordenado que estudiaba en Nueva York: Renato Poblete.

    El religioso que por años sería director del Hogar de Cristo tuvo la misión de darle la extremaunción a la poeta.

    “Yo era el único sacerdote chileno en Nueva York. Conocía al embajador y él me pidió que fuera a darle los últimos sacramentos”, recuerda, a 50 años de la muerte de Gabriela Mistral.

    El cura, de entonces 32 años, sabía que estaba enferma. No la conocía personalmente, pero estaba enterado de su espíritu cristiano y de su amistad con su maestro, el sacerdote Alberto Hurtado.

    “Fui a la casa de Long Island donde vivía con Doris Dana. Ella estaba en el segundo piso. Fue muy emocionante verla: esa mujer que tanto había entregado y que ganó el Premio Nobel. Le di la extremaunción y la bendición papal. Ella estaba semiinconsciente” relata.

    A la salida, cuenta, se topó con tres periodistas. “¿De qué diario son ustedes?, les pregunté. Somos de la Reuters, la UPI y no sé cuál más, dijeron. Al otro día salió en el diario en Chile: Sacerdote chileno da la bendición papal a Gabriela Mistral. Fue un hecho insólito y fortuito”, dice.

    Pero sus servicios no quedaron ahí. También estuvo encargado del sermón en la Catedral de San Patricio.

    Al día siguiente, la poeta cayó en coma y fue ingresada en el hospital de Hampstead, Nueva York. Doris Dana avisó al cónsul de Chile y éste escribió a la Cancillería: Siento comunicar a usía Gabriela Mistral encuéntrase estado agónico sin esperanzas”.

    La madrugada del 10 de enero, alrededor de las 5:00 AM, la autora de Tala murió. Carlos Ibáñez del Campo declaró tres días de duelo oficial y la Asamblea General de Naciones Unidas –que debatía la invasión soviética a Hungría- interrumpió la sesión y le rindió homenaje.

    Los lamentos se multiplicaron por Chile (“Hago llegar el pésame al pueblo mismo”, dijo –quien otro podía ser- Pablo Neruda) y algunos de los principales diarios del mundo destacaron la noticia. “Nunca hubo embajadora más representativa de América Latina”, sostuvo Le Monde, mientras The Times de Londres resaltó su faceta de “reformadora humanitaria y educadora”.

    Un día después se conoció su testamento y, -cómo no- hubo polémica.

    Doris Dana –que pretendía entregar su patrimonio a la Universidad de Chile –se enojó por ciertos anónimos y desistió de viajar a los funerales oficiales en Santiago.

    Entre tanto, el cuerpo de la poeta fue trasladado a San Patricio y el padre Poblete preparaba el sermón. “Tuve que leerme varios poemas de ella. Yo sabía que tenía un alma franciscana y había leído los poemas que le mandó al padre Hurtado. Me costó un poco hacer el sermón, pero pedí inspiración a Dios”, cuenta.

    La misa la presidió el arzobispo de Nueva York, Francis Spellman, y Poblete leyó su discurso ante un público selecto que incluyó numerosos embajadores en la O.N.U.

    Un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos trasladó el féretro hasta Lima, donde lo recogió una nave de la Fach que lo trajo hasta el viejo aeropuerto Cerrillos. Velada en el salón de honor de la Universidad de Chile, más de 100 mil personas pasaron frente al ataúd antes de que éste fuera llevado a la Catedral de Santiago. La multitud siguió el cortejo, hasta el Cementerio General, lugar en el que descansó hasta 1960, cuando fue trasladada a Montegrande, el pueblito en el que buscaba flores y piedras “cuando era una muchachita elquina”.

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    El patrimonio que permanece en Estados Unidos

    Los espíritus mezquinos no respetan ni a los muertos. Apenas se conoció el testamento de Gabriela Mistral –y cuando aún no era enterrada- Doris Dana recibió llamadas anónimas con insultos. La acusaban de apropiarse del patrimonio de la poetisa. Esta le había legado su casa en Santa Bárbara, California, y los derechos de su obra fuera de América Latina. La secretaria pensaba entregar a la Universidad de Chile la biblioteca de la Mistral, así como su correspondencia. Pero decidió ponerlos en la Biblioteca del Congreso en Washington.

    Desde entonces, Doris Dana mantiene una relación distante con Chile, que se hizo más tensa cuando afirmó en una entrevista televisiva a fines de los 90, que Juan Miguel Godoy –Yin Yin- no era sobrino sino hijo biológico de la poeta. Los mistralianos criollos la criticaron nuevamente.

    La última noticia de ella llegó en 2005, cuando repatriaron los restos de Yin-Yin desde Petrópolis. Entonces contó que entregará el patrimonio a Chile “cuando exista un lugar apropiado para recibir en buenas condiciones las 21 cajas de cartas que están en mi poder. Si muero, el Estado norteamericano honrará mis deseos”.

    La Tercera – Letras/Testimonios/Andrés Gómez Bravo

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    CRONOLOGÍAEsta cronología sobre Gabriela Mistral se ha dividido en los tres periodos que constituyen los ciclos más importantes en su vida:

    El periodo comprendido entre 1889 y 1921 abarca la infancia, las primeras incursiones en la literatura, los dolorosos comienzos como maestra rural en su país, hasta que abandona Temuco para dirigir una escuela de niñas de la capital, mientras publica sus primeros poemas en periódicos locales y empieza a colaborar con la prensa internacional.

    El periodo que ocupa de 1922 a 1945 nace cuando el gobierno mexicano la invita a participar en el proyecto educativo de la revolución y al mismo tiempo publica su primer libro, Desolación, al que seguirán Ternura y Tala; y finaliza con la recepción del premio Nobel. Es tal vez su periodo más intenso, ya que publica con asiduidad sobre diversos temas y empieza a tener el reconocimiento tanto de los círculos académicos internacionales como de la crítica.

    El último periodo, de 1946 a 1967, describe una época en la que Gabriela Mistral ya es conocida como una intelectual vivamente preocupada por el destino de toda Hispanoamérica, por su participación en encuentros panamericanos, donde ofrece conferencias por doquier, dicta cursos en universidades y ocupa cargos diplomáticos, sin abandonar nunca su actividad poética, que se cierra justamente con Poema a Chile, publicado una década después de su muerte acaecida en 1957.

    http://www.gabrielamistral.uchile.cl/

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  • Sobre TINTA VERDE

    Me preguntaron una vez, qué quieres que se diga de ti? Simplemente que soy una mujer que escribe para no llorar y en el intento de escribir echa a volar las palomas de sus muertes y resurrecciones. Bienvenidos a mi buhardilla! Aquí cada uno se acomoda como puede y todos tienen cabida. La conversa es gratis... y los sueños también. Ya nos vemos! Lu Leyendo mis poemas en la Casa de la Cultura de Maipú Monedas - Armando Rubio "Engominado, pulcro, penetro en las iglesias altivamente cirio con mi cara de hostia dominguera. Y me arrodillo, y me confieso, y me persigno, y regreso a la calle para comprar barquillos con monedas hurtadas al abuelo." ......................................

    Itinerario, directorio cultural de Hispanoamérica

    ............................. ........................... Variations From Rossinis - Paganini