Soy una mirada que vuela

hacia las blancas montañas perdidas

en la noche de la higuera.

Busco

y no encuentro la sal

de esa lágrima que se

esculpió en el mármol de tus ojos

cuando llegaba aquel invierno.

De tu rostro se descolgó un rictus

seco y denso

como un plomo

y supe que era

el último gesto

quebrado como una lápida

en el adiós.

©Lu