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Pensar Comunicación

Es lo que he hecho prácticamente desde que era un niño, según mi madre. En este espacio he ubicado todo mi pensamiento comunicacional, tanto académico como literario, que no he publicado de forma impresa todavía; y sinsabores para mis alumnos.

17 Abril 2008

La identidad en-cinta. A propósito del cuento de nunca acabar.*

Definitivamente, Amilcar Tirado, Pedro Juan Soto y José Miguel Agrelot, en una especie de Santísima Trinidad, nos han dado la cinta cinematográfica más boricua de la segunda mitad del siglo XX; El cuento del gallo pelón (1961). Los tres, podríamos decir, son relevo de otros tantos que le antecedieron en esos mismos haberes; Amilcar, de Llorens- quien fue nuestro primer cineasta y poeta nacional; Soto, de Marqués- quien carga la Víspera del Hombre en La Carreta de la identidad; y Agrelot, de nuestro primer comediante y actor de cine, Ramón Ortiz del Rivero, el gran Diplo. La División de Educación a la Comunidad (DIVEDCO) no pudo reunir a un mejor junte para regalarnos esta cinta de hace 47 años.

Hablar de cada uno de los primeros no es el objeto de estas notas, sino destellar la borinqueñidad - o puertorriqueñidad, si se quiere, aunque parezca un concepto comodín- y algunas periferias que encontramos en la cinta que hemos disfrutado.

Precisamente esa pragmática esquiva, quimérica para algunos y cotidiana para muchos, que se llama puertorriqueñidad es el corazón del rollo de esta cinta. Esa identidad que entra y sale de lo local para enraizarse en lo nacional y negociar con lo foráneo que nos viene de afuera- perdón por la redundancia- (la tecnología); esos acentos que nadie emite excepto los que han nacido, crecido y desarrollado en la boricuidad; esa suspicacia enmascarada del jíbaro llorenstorresiano del “unju”; esa picaresca que nos viene de las maldades clandestinas del cimarrón; esas formas en que lo político infame es a la larga descubierto por la suspicacia de la curiosidad bondadosa borincana; en fin, parece que nuestro guionista- Soto- no pudo escribir alejado de lo que caracterizó a su generación; mostrar, ventear y patentizar la identidad puertorriqueña en todos los textos y discursos posibles.

Vimos en la cinta que la identidad no se amenaza por el afecto a la tecnología foránea sino que su consolidación puede darse el lujo de consumir y negociar con ella. Es decir la identidad atraviesa ideologías tecnológicas, sin inmutarse. Porque siempre se carga en la mochila, cuando se desterritorializa y viaja hacia lo global desde lo local. Y además, por aquello de la difusión cultural y porque hoy todas las culturas precian mucho sus hibrideces. Sin embargo, no es la tecnología foránea la que amenaza la paz y la convivencia de la civilidad sino la política de mala leña- Cualquier semejanza con la actualidad no es pura coincidencia-.Lo que nos impulsa a ubicar el sentido de esta cinta en los tiempos que corren. Es decir, su temporalidad está hoy más vigente que nunca.

Nos recuerda además la cinta a una borinqueña sin igual, Doña Margó, madre de nuestro cantor cimarrón, Ismael Rivera y su plena contextual “Maqinolandera”, inspirada en las primeras máquinas de lavar que llegaron a PR, marca Olán según testimonios de la propia doña Margó.

La cinta también expone ese carácter utopista del borinqueño, el de querer traspasar situaciones difíciles con el afán del progreso. Ese progreso que a veces se enmascara con la ilusión y la apariencia. Y que más de las veces viene convoyado con las promesas de políticos baratos, que tanto abundan en nuestro suelo, para ilusionarnos y cogernos de bobos. Pero lo que esconden, casi siempre, son las tramoyas y las trampas para salirse con las suyas y dejarnos en la estocada.

Y hay que decirlo, es una cinta utopista. Es decir, que busca construir mejor la realidad. Aquello de que “hay que ir criando el pollo para cuando sea gallo”, dicho en par de ocasiones, implica también, además de su intrínseca denotación, un esperar para cuando llegue el momento; albergar siempre la esperanza de que si trabajamos hoy el futuro será mejor que el presente.

Y en esto del trabajo, también hay que decirlo; es una cinta hecha por trabajadores de la cultura (la DIVEDCO), la mejor corporación de cine que ha existido en PR hasta hoy, para una comunidad de trabajadores, como era Puerto Rico en el albor de la modernidad de los cincuenta. No nos debe extrañar por tanto ese acento tan propio de nuestra cultura popular; de nuestras culturas barriales. Y mucho más en los momentos en que PR comienza un verdadero movimiento de alfabetización de las masas, con la entronización de los medios.

A esta generación audiovisual-que ha devenido en digital- y que a veces se olvida de sus orígenes identitarios, nuestro Amilcar Tirado no pudo legarle mejor regalo. Vaya un aplauso a su memoria.

*Ponencia presentada en la celebración de la Semana de la Biblioteca en el Salón de Actos de la Escuela de Comunicación el 17 de abril de 2008.

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9 Abril 2008

La revolución telemática del Presidente Chávez

“La revolución no pasa por la universidad, y esto hay que entenderlo;

la revolución pasa por las grandes masas; la

revolución la hacen los pueblos;

la revolución la hacen, esencialmente, los trabajadores”.

Dr. Salvador Allende- 1972

"Ellos van a buscar por aquí y van a tratar de meter miedo, atemorizar, a desfigurar. Bueno, esa es su tarea"

Hugo Chávez- Caracas, 15 de agosto de 2007


El 11 de septiembre de 1973 se produjo la tercera gran afrenta del siglo 20, siglo “de maldad insolente”, según Santos Discépolo, en “Cambalache”. La primera fue, obviamente, el genocidio judío de parte del padre ideológico de los que perpetraron las que vinieron después. La segunda; el bombardeo criminal y genocida de Hiroshima y Nagasaky por la nación, más democrática del mundo, según los defensores de la colonialidad puertorriqueña. La tercera- y la que nos ocupará parte de estas notas- se convoca cuando unos militares fascistas, derrocaron al primer gobierno constitucional socialista del planeta en Chile, e implantaron la dictadura más sangrienta en la historia de nuestro continente, en aquel país que había creado fama de ser “la suiza de América”, precisamente por su tradición democrática. Todavía existen madres chilenas de incurable insomnio, causado por la ansiedad de escuchar el toque a la puerta de sus hijos desaparecidos.

Pero la furtiva vida de aquel singular proceso popular no fue en vano. Su secuela desembocó el movimiento llamado “eurocomunismo”, en Portugal, Francia e Italia. La “guerra de los claveles” portuguesa, le señalaría a España, algún tiempo después, el camino largo y seductor- aunque complejo- de la democracia burguesa. Francisco Franco- que, en cierto sentido, fue maestro e inspirador del fascista Pinochet-, igual que el chileno, católico fanático y asesino de poetas e intelectuales, tenía sus días contados; más por la sentencia implacable del tiempo que por la militancia de un pueblo aterrorizado y reprimido.

Con Allende nació lo que se vino a llamar después, “la nueva izquierda”. Y, por tanto no es tan nueva; tiene casi 40 años. Su conducción enseñó que no sólo la dictadura del proletariado puede implantar el socialismo. Que los pueblos, cuando se deciden, buscan maneras nuevas y particulares para desembocar procesos de desarrollo. Que también pueden esperar con mucha paciencia y vigilia el descalabro, por su propio peso, de la ignominia, la traición y la infamia. La dictadura de bayonetas y asesinos duraría 17 años a golpes de incertidumbre, oscurantismo y división de la familia chilena. Hoy, y poco antes de morir el artífice de la infamia, el país parece encontrar el rumbo, precisamente conducido por una mujer heredera y desarrollada por aquella Unidad Popular.

Pero aquel proceso abortado también contó con una nueva propuesta mediática. Pues, en última instancia, todo proyecto político popular es por antonomasia un proyecto comunicacional. Auspiciados por la Universidad Católica varios investigadores se dieron a la tarea de impulsar propuestas para la democratización de los medios en el país. Su agenda no era otra que “devolverle el habla al pueblo”, según lo planteaba Armand Mattelart (1974), un belga nacionalizado chileno, quien junto a su compañera Michelle y otros colegas, apostaron al nuevo proceso socialista-democrático. En este también se inscribieron teóricos igual de importantes, como Oscar Massota, Ariel Dorfman, Valerio Fuenzalida, María Helena Hermosilla y otros. Su tesis principal fue que los medios eran parte consubstancial del capital monopolista, tanto nacional como extranjero en el país y había que reconceptuar, su agenda de producción como su dirección. Había que proveer en ese proyecto la participación auténtica y militante de los sindicatos relacionados y el pueblo consumidor de los mensajes o textos mediáticos. Allende siempre supo que la Unidad Popular que dirigía aglutinaba las mayorías paupérrimas y excluidas del proyecto democrático-burgués, que había sido manufacturado por los ricos dirigentes de la democracia cristiana y las agrupaciones de derecha que, tradicionalmente, se turnaban el poder político, económico, social y cultural chileno.

El movimiento mediático allendista también marcó la modernidad de la investigación comunicacional en América Latina y sus nuevos rumbos que de allí en adelante no abandonará jamás. Los investigadores latinoamericanos no se dejaron amedrentar por los fascistas- que parecían reproducirse como güimos en los países vecinos- y se concentraron en innovadoras investigaciones, pero sin olvidar que el detonante no fue otro que la marcha iniciada por el gobierno de la Unidad Popular.

El primer gran giro fue la reacción de los intelectuales marxistas a la afrenta del pinochetazo, como era de esperarse. Dicha óptica, heredera de aquella de Francfort, produjo miradas verdaderamente alertas y reflexivas ante una situación que amenazaba la convivencia y la hermandad latinoamericana. Dichas miradas se iniciaron desde la comunicación como saber y desde los medios, sus empresas y los públicos como objetos de estudio o su materia prima. Como disciplina, la Comunicación era pensada, a veces, como ciencia autónoma de las ciencias sociales, y otras, como disciplina híbrida que no podía prescindir de otros saberes, especialmente de la sociología, la política, la historia, la antropología y la economía. De la convocatoria de esos saberes surgieron textos emblemáticos antes, durante y después del gobierno de Allende, tales como: , Comunicación masiva y revolución socialista (1971); Para leer el Pato Donald (1972); Agresión desde el espacio. Cultura y napalm en la era de los satélites( 1972); Comunicación y cultura de masas (1972),Comprender la Comunicación (1978); La comunicación de masas en América Latina (1973); Periodismo y lucha de clases (1973); La cultura como empresa multinacional

( 1974); Superman y sus amigos del alma (1974); Neocapitalismo y comunicación de masas (1974); La comunicación masiva en el proceso de liberación (1975); América Latina en la encrucijada telemática (1983), y otros tantos que no podemos mencionar por falta de espacio.

La mayoría de los títulos de estos textos sugieren elocuentemente su contenido y dan cuenta de que los medios son extensiones del poder político y económico, por lo que, generalmente, abandonan su funciones naturales en un sistema democrático, como son la crítica, la expresión plural y ejercer de contrapeso o contrapoder social. Por encima del poder político, es el poder económico quien influye de manera decisiva en la agenda de los medios. Sus tesis también constituyen una denuncia del avance de las empresas privadas en el dominio del especio público, con efectos sobre la libertad de expresión, pero también en la degradación de la oferta cultural y mediática. En primera y última instancia posicionan a los medios de comunicación social en los ‘brazos ejecutores’ del sistema económico.

En los EEUU los intelectuales no se hicieron ni se han hecho esperar. Las calderas estaban ardiendo desde el lastre macartista de los 50 y los disturbios raciales de los 60, junto con la militancia exitosa de los pigmeos gigantes y justicieros de Vietnam. Los pensadores, como siempre, se dividieron entre “apocalípticos e integrados” (Eco, 1968). Sin embargo, los primeros- influidos por aquellos de Frakfurt- a la vez que denunciaban la catástrofe casi irremediable que difundían los textos mediáticos, también dejaban ver los intersticios por donde se podía colar el cambio social. Su propuesta intelectual se traducía en rescatar los medios de comunicación de manos de los especuladores del gusto y la cultura, y ponerlos al servicio de las mayorías excluidas de dichos medios, pero por ellos seducida hasta la enajenación.

Voces como Noam Chomsky, Howard Zinn, Herbert Schiller, y otros no menos importantes, investigan y reflexionan hasta la saciedad sobre el gran protagonismo de los medios y las corporaciones dueñas en la disfunción y construcción de ideologías para falsear la realidad y la historia. Schiller, por ejemplo, planteó que el país que es dueño de las empresas comunicacionales es también dueño del poder. Su texto de Comunicación de masas e imperialismo yanqui (1969,) constituye el primer acercamiento importante de la economía política de la comunicación en ese país. Chomsky, divide su cátedra de lingüística en el MIT con su militancia, sus investigaciones de comunicación y su peregrinaje internacional denunciando las tramoyas ocultas del poder estadounidense que engañan y manipulan, con los medios como sus principales aliados. Sus trabajos sobre el ocultamiento de la verdad de lo sucedido en Vietnam de parte del poder militar estadounidense y la complicidad de los medios en esa agenda constituyen la primera gran denuncia crítica de un intelectual sobre dicho conflicto. Lo repite luego y como intelectual invitado del gobierno sandinista a comienzos de los 80’s. Su texto, On Power and Ideology. The Managua Lectures (1987), reúne las conferencias que ofreció en la Universidad de Managua sobre dicho proceso y su asedio por el imperialismo estadounidense. Una de sus obras emblemáticas, Ilusiones necesarias (1992), es una obligada para cualquier lector que desee iniciarse en el estudio de la massmediación y sus relaciones con la geopolítica. Zinn, por su parte, escribe, La otra historia de los Estados Unidos (1980, 1999), que constituye el primer texto de esa disciplina pensado desde la utopía y que condena los desmanes del poder desde la colonización hasta la modernidad del imperio. Promueve - al igual que su compatriota- con su propia militancia en las calles la desobediencia civil. Su tesis es sencilla “sólo el pueblo organizado salva al pueblo”. Las leyes y el aparato del poder estatal- continúa- están hechos por los especuladores y mentirosos para su propio beneficio. Su visión y metodología de la historia va a producir muchos adeptos y PR no va a ser la excepción. Quizás su mayor aportación está en aquello que ha planteado P. Bourdieu (2002), en su último libro: el intelectual tiene el desafío de poner sus investigaciones en la militancia popular en las calles y en los escenarios excluidos por el poder.

Toda esta agenda de investigación y militancia intelectual han desembocado en brisas de primavera. La semilla que se regó en buena tierra ha empezado a dar excelentes frutos. El fantasma del socialismo esta vez no recorre por Europa sino por Nuestra América. Al viejo Marx no le dio tiempo suficiente para visitar el nuevo continente, pero sí produjo discípulos como liebres. Castro, Allende y Chávez son los apellidos que se atreven a sobresalir, y por ahí se asoman otros. Nicaragua y El Salvador tuvieron sus 15 minutos de fama, pero parece que la izquierda allí no estuvo tan consolidada como para emprender nuevos caminos democráticos y parece que ambos pueblos han vuelto al pasado neoliberal.

La nueva izquierda se ha reproducido como pólvora en la pradera y tiene a los señores del gran capital muy ansiosos. Venezuela, Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia y Ecuador se atreven aceptar el desafío del sistema electoral burgués tradicional y se han salido con la suya, no sin el asombro o el espanto de los que siempre dominaron las urnas y la suerte.

El tren del fantasma de Allende parece que se ha estacionado en la zona septentrional del Sur, y es Venezuela la que parece dictar las nuevas pautas basadas en su memoria. El viejo chileno no pudo consolidar su proyecto cultural mediático por las razones que todos sabemos pero sí implantó las bases para su desarrollo más de treinta años después. Hoy con el apoderamiento de la nueva izquierda latinoamericana dicho proyecto parece que empieza a caminar no sin algunos obstáculos. Los mismos provienen de los dueños del gran capital corporacionista mediático y los que siempre han creído que los medios surgieron como empresas mercantiles y así deben permanecer.

Nos referimos a la reciente crisis surgida entre el gobierno venezolano, dirigido por su Presidente Chávez, y la corporación RCTV (Radio Caracas Televisión).

Veamos algunas instancias del asunto.

El 24 de mayo de este año leemos en Aporrea. com, la red cibernética oficial del gobierno de Venezuela, lo siguiente:

“La campaña desestabilizadora que ya se desprende desde varios medios de comunicación para tergiversar la naturaleza constitucional de la decisión de no renovar la concesión a RCTV no tiene fundamentación, dijo el ministro del Poder Popular para la Comunicación y la Información, William Lara.
La campaña mediática para tergiversar una decisión soberana carece de cualquier argumento sólido, pues pretende cuestionar la administración del Estado en las áreas estratégicas, tal y como lo establece el texto constitucional, áreas que son pertinentes al mantenimiento de nuestra soberanía nacional; los que critican la decisión de RCTV son los mismos que critican las políticas de integración latinoamericana que ha impulsado exitosamente el Gobierno bolivariano”.

Estamos siempre de acuerdo con la libertad de expresión pero más con el derecho a la comunicación. Y sobre todo con el de aquellas grandes mayorías a quienes en un momento dado secuestraron la voz y que ahora alguien del poder en Venezuela intenta reivindicar por encima de los que estando en minoría, pero también en el poder en el pasado, conculcaron siempre. Y, al parecer, de eso se trata todo este asunto de la no renovación del permiso de la emisora RCTV, y a la que el gobierno de Chávez acusa de golpista. No tengo la menor duda de que si el Presidente de Venezuela hace un referéndum para tomar la última decisión, ganaría la no renovación, aplastantemente. Entonces de lo que se trata aquí es de sopesar cómo es visto el derecho a la libertad de expresión vs. el derecho a la comunicación de y por los grupos populares quienes, por primera vez, sienten que realmente son tomados en cuenta y participan en las decisiones gubernamentales que les afectan. ¿Cuántas veces RCTV hizo valer el derecho a la comunicación de la inmensa masa de pobres venezolanos en lugar de liar sus esperanzas con la oligarquía golpista y fracasada?

Un segundo factor a considerar es que cuando el señor Bush hace barbaridades y asesina en nombre de la democracia esos mismos medios de comunicación, que dicen operar por la libertad de expresión, hacen mutis y no condenan a este esperpento de la política estadounidense. Entonces, ¿qué clase de democracia defienden e impulsan estas mismas corporaciones mediáticas?.

Basados en la utopía allendista, en la de la revolución cubana- secuela de la soviética- y en la realidad puertorriqueña pensamos que el Presidente Chávez tiene tres alternativas ante el escenario que se le presenta, y que no deja de ser crucial.

En primer camino que se le muestra al Sr. Presidente es copiar la utopía tradicional socialista, emanada del modelo soviético abortado. En esta tiene que conculcar derechos a la minoría burguesa mediante una especie de dictadura de las clases populares. Aunque el vocablo “dictadura” suene anacrónico para muchos intelectuales de moda, son los mismos que suelen olvidar que la democracia burguesa no viene a ser otra cosa que la dictadura de la clase dueña del capital, pero con nombre eufemista, y que otorga derechos con cadena larga. Y sobre todo, estos intelectuales también gustan olvidar que los hijos de las mayorías nunca llegan a ser intelectuales, como ellos, porque no logran el privilegio del acceso a la mejor educación que pueden comprar sólo las clases acomodadas. No obstante, reconocemos que hablar de dictadura siempre fue antipático y mucho más si se ejerce o se pretende. Y también si se copia del pasado que no le ha sido nada beneficioso. Por ello, este primer camino no es recomendable para nuestro presidente Chávez.

Hay también una segunda vía un tanto cínica que se me ocurre y que el Presidente Chávez debe pensarla para que, por lo menos, la sume a su defensa contra sus atacadores. Es la vía que han construido y fomentado el poder estadounidense en la colonialidad democrática puertorriqueña, aunque suene contrasentido. En nuestro país no existe soberanía nacional sobre los medios y no hay ningún medio de radio ni de televisión que pueda ser propiedad de la izquierda puertorriqueña, debido a que es Washington el que otorga las licencias. No existe una agencia de prensa nacional que relate-con estilo propio- a nuestros hermanos internacionales los pareceres sobre la realidad que experimentamos y los sueños que profesamos, a pesar de la romántica Comisión McBride de mediados de los 70. Nuestros medios dependen de los conglomerados informáticos estadounidenses para que el mundo sepa algo de nosotros. A todo esto, el Congreso estadounidense ha abalado un aparato electoral donde el espacio que se ha asegurado a la izquierda criolla es de sólo un 5% a lo sumo. Esa es la democracia que los EEUU fomentan en Puerto Rico y la que busca que todos los países de la periferia caribeña y latinoamericana imiten. El Sr. Chávez pudiera hacer algo similar, renovar el permiso de esta emisora golpista pero que se asegure que no tenga más del 5% de espacio de participación en la vida llanera. Tal y como se hace con la disidencia en la democracia puertorriqueña, tanto mediática como política.

El tercer camino a ensayar no es otro que continuar la construcción del “hombre nuevo” cheguevariano, que Allende iniciara con tan mala suerte y contra todos los designios. Agenda que tiene que incluir nuevas formas de democracia participativa y popular en donde el pueblo, tenga voz y voto, no cada cuatro años sino cotidianamente. Para dicha construcción tiene también que vigilar las amenazas y afrentas que continuamente recibirá de los que, aunque en minoría, inevitablemente se sentirán ofendidos. También debe tener en cuenta los derechos adquiridos de todos bajo la democracia burguesa, pero que tanto las mayorías como las minorías disfrutan. En otras palabras el desafío para el Presidente sería sumar y no restar derechos de nadie, ni de clases ni de grupos, a la misma vez que construye el socialismo del siglo XXI. Lo de vigilar a los dueños del capital lo decimos en serio. Allende pagó muy caro su descuido. El Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) le advirtió con mucha suspicacia las tramoyas que la derecha chilena planificaban para el cuartelazo, junto a su principal aliado mediático, diario El Mercurio, y las agencias de inteligencia y corporaciones estadounidenses como la CIA y la ITT. Ello está harto documentado en aquel proceso. Sin embargo, Allende no se dejó llevar por los advertencias, confió demasiado en la buena fé de su pueblo, pero que lo dejó solo en la “hora de los hornos”.

El Sr. Presidente Chávez, en la crisis mediática que le han construido las fuerzas derechistas de su país tiene para escoger sólo uno de los tres caminos señalados. El primero no es muy recomendable debido, principalmente a los riesgos de repetir los errores del pasado y a que es un terreno muy minado por la disidencia intelectual tradicional. El segundo, de democracia “a la puertorriqueña”, aunque es un camino sembrado de cinismo, y aunque no podemos negar que todavía no ha sido factor suficiente para desembocar una guerra civil entre los puertorriqueños y que, además, ha creado la ilusión generalizada- y necesaria- en esta población de que se vive en una verdadera democracia, tampoco es recomendable por el hecho de que estaría copiando un modelo de sus propios enemigos..

Por tanto, el camino que debe transitar nuestro querido presidente, a mi juicio, es obvio. El que abra nuevos senderos y conduzca a reconciliar y concienciar a aquellos bolivarianos que perdieron el rumbo. El desafío no es otro que empezar a construir y fomentar nuevas participaciones de los que nunca participaron y resemantizar aquellas que se arrogaron siempre las clases que ostentaban el poder. Y cuando digo “resemantizar” me refiero a que no debe conculcar derechos adquiridos de sus enemigos para que no pase por el mote de dictadorzuelo que le han querido adjudicar. Se trata más bien de dejar que también participen, pero que sepan bien claro que no tienen el poder y que están siendo vigilados para que no conspiren en contra de las mayorías ni de sus consensos.

Sabemos muy bien que por ese tercer camino el Sr. Presidente parece coquetear. Ha empezado a ensayar participaciones populares nuevas allí donde nunca las hubo. Sin embargo, la historia ha dado visos de querer repetirse. Le advertimos que no baje la guardia y se empeñe en cuidar militarmente su trasero para que no se repita el pinochetazo- que ya una vez han intentado- pero también vigilando de no dejarse seducir o emborrachase demasiado con los cantos de sirena del poder absoluto.

Suerte, Sr. Presidente.

Referencias

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Chomsky, Noam (1992). Ilusiones necesarias. Control de pensamiento en las sociedades democráticas. Madrid: Prodhufi,

Dorfman, Armand y Manuel Jofré (1974). Superman y sus amigos del alma. Buenos Aires: Galerna

Dr. Salvador Allende. (2 diciembre de 1972). Discurso,Universidad de Guadalajara, México. Disponible en red: http://www.abacq.net/imagineria/discur5.htm.

Eco, Umberto (1969). Apocalípticos e Integrados ante la cultura de masas. Barcelona: Lumen.

Hugo Chávez presentará propuesta de Reforma Constitucional. (15 de Agosto de 2007). Disponibel en red: http://www.diariocolatino.com/es/20070815/internacionales/46062/.

Kaplún, Mario (1973). La comunicación de masas en América Latina. Bogotá: Asociación de Publicaciones Educativas.

Mattealrt, Armand (1973). La comunicación masiva en el proceso de liberación. México: Siglo XXI.

Mattealrt, Armand y Ariel Dorfman (1972;). Para leer al Pato Donald. Valparaíso: Ediciones Universitarias.

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Mattealrt, Armand. (1972). Agresión desde el espacio. Cultura y napalm en la era de los satélites. México: Siglo XXI,

Mattealrt, Armand. (1974). La cultura como empresa multinacional. México: Era.

Mattealrt, Armand., Ariel Dorfman y otros. [1973?]. Imperialismos y medios masivos de comunicación. México: Quinto Sol.

Mattelart, Armand y Héctor Schmucler. (1983) América Latina en la encrucijada telemática. Buenos Aires: Paidós. México DF: Diógenes.

Mattelart, Armand. (1974) La comunicación masiva en el proceso de liberación. Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI.

Muraro, Heriberto (1974). Neocapitalismo y comunicación de masa. Buenos Aires: editorial Universitaria.

Pasquali, Antonio. (1963). Comunicación y cultura de masas. Caracas: Monte Avila

Pasquali, Antonio. (1978). Comprender la Comunicación. Caracas: Monte Avila.

Schiller, Herbert I. (1969, 1976). Comunicación de masas e imperialismo yanqui. Barcelona: G. Gili.

Silva, Ludovico, (1971). Teoría y práctica de la ideología. México: Nuestro Tiempo.

Taufic, Camilo. (1971). Periodismo y lucha de clases. La información como forma de poder político,Santiago: Nueva Imagen.

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9 Abril 2008

La utopía que incomoda

Buenos Días a todos y todas. Gracias por regalarnos un poco de su tiempo para escucharnos. Espero que no se arrepientan. Bienvenido nuevamente el Dr. Mattelart a Borinquen. Nos sentimos muy honrados con su visita por tanto tiempo deseada por quienes le conocemos desde los 70´s del siglo pasado.

He titulado mis cortas reflexiones a raíz de lo magistralmente expuesto por el compañero Mattelart como;

Prensa y periodistas. La incómoda utopía de todos los días*

“¿Por qué es tan difícil que los periodistas nos entiendan cuando hablamos del periodismo? ¿Por qué no podemos escribir nada acerca de esa profesión sin tener que justificarnos…?... ¿Por qué quienes detentan casi un monopolio de la difusión masiva de la información no toleran el análisis de los mecanismos que rigen la producción de la información y, menos aun, la difusión de la menor información al respecto?...¿Quién negó jamás que hubiera eminentes periodistas más bien del lado de los periodistas de encuesta y de investigación que de los editorialistas o animadores?…¿Por qué los más sensibles e íntegros de los periodistas, inquietos por la imagen real e ideal del periodismo, defienden al conjunto de la profesión y por lo tanto a los más indefendibles…de sus colegas?”

Las interrogantes anteriores no son mías, aunque hubiera querido. Pertenecen a un conciudadano de nuestro invitado magistral. Pierre Bourdieu, reflexionó de esa manera en su último trabajo que nos llega traducido como, Pensamiento y acción (2002). En dicho texto, entre otras cosas, hace una crítica visceral del periodismo de su país, Francia, especialmente el del espectáculo televisivo y sus desencuentros con los intelectuales y su trabajo, como él mismo. Para Bourdieu, el periodismo se analiza más desde la posición del mediador, del periodista, que de las condiciones mercantiles de la producción de las industrias mediáticas y culturales. El periodismo aparece como un 'campo', esto es, como un universo con autonomía, cuyo capital simbólico, su identidad profesional, le reviste de una ética y una función social que no se corresponde con la conducta de la propia práctica profesional.

No parecen estas reflexiones de Bourdieu muy ajenas a las que se pueden hacer sobre el periodismo en otros países, incluyendo Puerto Rico. Sin embargo, y en función con lo expuesto por el Dr. Mattelart, me interesa reflexionar sobre los desafíos que se le presenta a la prensa en estos tiempos en que todo lo sólido parece desvanecerse en el aire, en lo que respecta a su contribución para construir una mejor sociedad, léase su carácter utópico. Cuando hablamos de lo sólido nos referimos a las luchas materiales que hay que dar para construir y patentar la participación auténtica de los sujetos sociales en la diversidad de la sociedad que busca ser pluralista.

Así pues, si hacemos un ejercicio parecido al de Bourdieu, y sopesando las reflexiones del colega Mattelart, hay espacio para reflexionar sobre lo siguiente: ¿Cómo dialoga hoy en PR la prensa con su propio trabajo y con otros campos?¿Qué puede esperar el pueblo receptor del trabajo de los comunicadores sociales en su lucha cotidiana contra los vendavales de las políticas oficiales de exclusión, discriminación y vasallaje? ¿Cuál es la expectativa que tienen los consumidores mediáticos de su representación a través del trabajo de la prensa, aún proviniendo dicho trabajo del espacio privado?, y, por último, ¿Cuál es la utopía, que se propone desde el espacio del pensamiento mediacional una vez se expide la crítica del déficit, de las fallas?

Hoy lo comunicacional parece diluirse en otros campos y el mayor desafío, tanto para los profesionales como por los intelectuales mediáticos, parece ser el distinguirlo y rescatarlo. Bourdieu diría que el sociólogo es sociólogo porque lo es y no sólo porque hace sociología. De la misma manera todo el que hace comunicación no es comunicador ni menos comunicólogo. Es necesario el entrenamiento y compromiso con la investigación en la disciplina para merecer el título. Heriberto Muraro le añadía el compromiso con la agenda de cambió y la construcción de utopías. Pero no sólo se trata de la reconstrucción de las utopías de otros tiempos, sino las que aparentemente emergen desde la convocatoria cultural. El desafío grande que se le presenta al comunicador social va por ahí: contribuir con la producción de sus textos a elevar el nivel cultural de sus públicos, apartar la paja del trigo y no caer en la chapucería del relato vulgar, “Light”, fácil y sensacionalista. Es decir, ofrecer a sus públicos vías alternas de educación y liberación cultural (Fernand Terrou., 1971) en su negociación con lo comercial y pedestre. Me refiero, claro, a la prensa como parte de la industria de la cultura.

Si algo detona desde el 9-11 es la urgencia de la inclusión de las culturas discriminadas y olvidadas en la convocatoria consensual de la democracia planetaria.

Otro desafío utópico que hay que enfrentar- aunque en verdad, siempre estuvo ahí- es detener las fuerzas que atentan a favor de lo que Mattelart llama “reducción de la democracia”. Un patriota estadounidense del siglo 18 llegó a decir, “prefiero un país sin gobierno a uno sin periódicos”. Pareciera que lo que implicó fue que la democracia es un ejercicio, una práctica cotidiana y no una forma de gobierno. Es decir, la democracia hace los gobiernos y no a la inversa. No puede ser dirigida sino vivida y compartida. Es la comunicación la ficha más importante en ese juego gramsciano porque es la que principalmente se encargará de vigilar, denunciar y contribuir a enjuiciar a esas fuerzas que impulsan la agenda de la reducción de la democracia. Y en lo que nos compete, hacer lo propio con esos poderes capacitados de mucha estupidez política que se confabulan con sus pares de cristiana estupidez para adelantar engendros tales como la Resolución 99.

Y había que decirlo, y el Dr. Mattelart lo ha dicho con suma claridad:

no puede haber diversidad cultural sin diversidad mediática. Mas, no puede haber políticas culturales sin políticas de comunicación. Y recíprocamente”.

Por ello es obvio el desafío para los comunicadores sociales en su negociación con el poder; investigar la diversidad cultural del país, fomentar su respeto e inclusión y abogar porque el poder haga lo propio.

Hay académicos de otros saberes que subestiman el trabajo de la prensa en nuestra democracia, tanto en su forma como en su contenido. Sobre todo el del periodismo comercial, que no pocas veces se autoerige como representante de la opinión pública. Muchos de ellos no pueden entender la aparente contradicción que reside en representar lo público desde lo privado (recuérdese aquí la polémica del exgobernador Rosselló con Danilo Arbilla, éste último directivo de una asociación de dueños de periódicos). He ahí uno de los grandes desafíos privilegiosos de la prensa en nuestras democracias- aunque sean éstas coloniales- vigilar y aprovechar las oportunidades que se presenten para asumir la representación popular, aunque sus intereses los dicte el capital privado. Para ello, a mi juicio se necesitan tres ingredientes por lo menos e inseparables; la honestidad, la capacidad y la valentía. Recuerdo en este espacio a Evaristo Izcoa Díaz, Nemesio Canales, Juan Antonio Corretjer, César Andréu Iglesias, Néstor Concepción, Tomás Stella y Manny Suárez. En el caso de la empresa, no parece haber otra salida que el forcejeo que se daría entre poder y poder. Es decir, más allá de la responsabilidad individual del periodista, la empresa también puede asumir ese espacio de representación toda vez que el poder político se aleja del cumplimiento de su proyecto electoral y sea denunciado por la prensa y darle voz a las mayorías defraudadas. Creo que fue el maestro Martín Barbero que hablaba de aprovechar esos “intersticios de representación” de parte de la comunicación.

Existe una justificación universal popularizada de los errores que reza; “nadie es perfecto”. Pero también hay errores muy costosos. Y si suceden en el trabajo comunicacional, todavía peor. Siempre he sostenido- y perdón a mis estudiantes por la necedad- que trabajar con la información no es un trabajo cualquiera, y mucho menos desde la colonialidad. El desafío utópico final no parece ser muy difícil. Lo hemos señalado en otras fuentes: transformar la información en comunicación, con el fin de, como apunta Mattelart “producir un salto cualitativo en la participación de los ciudadanos en la gestión (en este caso de acción social y cultural) de la sociedad

No hacerlo sería, concluye el Maestro que nos visita, dirigirnos “hacia un ejercicio cada vez más autoritario del poder y hacia una negación de los derechos”.

Muchas gracias.

* Ponencia presentada el 6 de marzo de 08 con motivo de IV Jornada José Rafael Echevarría del recinto de Bayamón de la UPR, como reacción a la Conferencia Magistral del Dr. Armand Mattelart.

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8 Abril 2008

Armand Mattelart. Volver a Borinquen: “La tierra de los coquíes”.

“El común denominador de los trabajos históricos y de los que versan sobre la cultura contemporánea radica en que ambos se procede a una suerte de…<culturología externa>…Pero este registro, capaz de sacar, a la vez, lo mejor de la etnografía y la literatura realista, no constituye nunca un fin en sí mismo, ni una apuesta por la descripción exhaustiva o por la mera puesta en evidencia de las coherencias en las vivencias, sino que intenta desarrollar un interrogante sobre las relaciones de poder, los mecanismos de resistencia y la capacidad de producir otras representaciones del orden social legítimo”.

Matelart y Neveu (2002), 36-37.

Hace alrededor de 30 años el comunicólogo Armand Mattelart visitó Puerto Rico. Nos enteramos a través de una entrevista que le hiciera entonces el gran periodista, Ramón Arbona (rip), para el semanario Claridad, allá para mediados de los 70´s. Este año nos visita nuevamente para ofrecer una conferencia magistral e invitado por la Universidad de Puerto Rico en Bayamón, con motivo de la celebración de la IV Jornada José Rafael Echevarría, que lleva a cabo dicha institución a comienzos de marzo.

Lo conocí personalmente en La habana allá para la primavera del 1992, con motivo de un Diálogo de Altos Estudios, que celebraba por aquellos tiempos la Facultad de Periodismo de la universidad de la capital cubana. Yo era el único puertorriqueño en aquel Diálogo, y me sentía como cucaracha en baile de gallinas por tener que dialogar con una pareja (Mattelart y su compañera,), que me llevaban un mundo en erudición.. Aún así no recuerdo haber tenido jamás unas conversaciones tan profundas y tan sencillas con colegas tan amables.

De origen belga se nacionaliza francés al contraer nupcias con su compañera sentimental e intelectual, Michele. A comienzos de los 60´s, viaja a Chile por invitación de la Universidad Católica de ese país, a hacer investigaciones sociológicas y como experto en estudios de población o demografía. Elige este país por su estabilidad y su estructura académica, pero allí se rebela contra los modelos de planificación familiar que estaban aplicando fundaciones como la Ford o la Rockefeller. Esto le lleva a reflexionar sobre las estrategias de comunicación para difundir la innovación, y desde la demografía se va aproximando a la comunicación. Luego se desliga de la institución católica para fundar el Centro de Estudios de la Realidad Nacional que dirige Jacques Chonchol, después ministro de Agricultura con Salvador Allende.

En 1972, junto a Ariel Dorffman, publica el libro Para leer el pato Donald, que se convierte casi en un best-seller y que es censurado en EEUU, con múltiples ediciones y traducciones, pasa a ser la colección de ensayos de mayor venta en Iberoamérica en los años 70. Luego, le siguen otros títulos sobre el poder transnacional de las multinacionales y la cultura de masas.. Cuando nos visita fue después que tuviera que salir de Chile expulsado por el pinochetazo de aquel sangriento 11 de septiembre de 1973. Precisamente, el libro sale a la luz a poco más de un año de la asunción al poder de la Unidad Popular, con Salvador Allende a la cabeza. Una vez en Francia es guionista de uno de los mejores documentales que se haya filmado sobre aquel fatídico golpe a la Unidad Popular y al proceso chileno; La espiral (1974) .

Pero no pareció Mattelart que arribaba a un país tan diferente del que abandonara entonces. Alrededor de un año después de su partida de nuestra patria, se repetía aquí una especie de pinochetazo petit: Romero Barceló mandaba a “dar un escarmiento”a dos jovencitos independentistas a quienes la policía asesina después que ellos pidieran perdón de rodillas. De manera que, si en algo se parecen nuestros países, no es en otra cosa que en la abundante clonación de políticos canallas.

La importancia de aquel famoso texto inaugural fue, a mi parecer, por lo menos dual: comenzó el debate sobre una nueva mirada a la ideología y su manifestación mediática desde la perspectiva marxista, y emprendió el desenmarañamiento del aparente ingenuo mundo de Disney. Varios años después yo mismo visitaría ese mundo, como todo padre trabajador que se endeuda, para que mis dos infantes de entonces palparan de cerca aquellos personajes que inundaban su cotidianidad televisiva.

Después de aquel puntillazo teórico de nuestro autor y su colega, se suscita un “boom” sociológico en el que otros teóricos de Nuestra América se lanzaron a hacer su propia aportación sobre el asunto, pero con otros personajes de igual procedencia. Algunos títulos fueron: Superman y sus amigos del alma (1974); La última aventura del Llanero solitario (1979); y Teoría y práctica de la ideología (1971), un texto seminal sobre la verdadera etimología marxista del concepto de ideología,.

Los enamorados entonces de la Sociología cultural veíamos los fantasmas y duendes de Frankfurt alumbrándonos el camino.

Han pasado más de 30 años desde que Mattelart partió de Chile, pero nunca estuvo ausente de Latinoamérica. La proliferación de sus textos demanda ser obligada en nuestras facultades de Comunicación, aunque, lamentablemente, no lo sea. Entre otras cosas, aquellos enseñan a repensar la aparente paranoia orwelliana. No sólo nos vigilan y asedian las corporaciones mediáticas desde sus inofensivos aparatos domésticos, sino que también hay “agresión desde el espacio”, mediante la administración y supervisión de los satélites de transmisiones que ubican la América Latina en la encrucijada telemática (1983).

La cultura no es sólo las formas que tiene el ser humano de construir, ordenar, preservar y disfrutar las estéticas de su mundo, sino que se debe mirar también como empresa multinacional( 1974), léase sus vínculos y entramados con la anticultura de la guerra, la fabricación de armamentos y sus principales aliados.

En los procesos de la comunicación masiva se nos demanda estar alertas para no caer en el engaño ni en la manipulación seductora de sus textos y sí descubrir a tiempo su verticalidad para denunciarla y enjuiciarla junto a sus cómplices en el proceso de liberación (1975).

Su primer texto en francés, una vez regresa a Francia y se establece, después de algunos problemas económicos, es Pensar sobre los medios (1987). En este texto, junto a su compañera Michele, pretende reencontrar sus raíces europeas y se lanza a discurrir y aplicar el pensamiento de los más connotados pensadores del viejo mundo al campo de la Comunicación y su diversidad epistemológica.

El comunicólogo que busca entender a perfección el sistema capitalista de producción y sus manifestaciones mediáticas, sus tramas y sus intenciones transnacionales no puede prescindir de la investigación y análisis de La internacional publicitaria (1989).

La agenda tecno-global de las corporaciones mediáticas se discuten a la saciedad en La comunición-mundo. Historia de las ideas y de las estrategias (1993). Un texto heterodoxo, tanto en forma como en cotenido en el que nuestro autor, además, abre a discusión erudita y polemiza -una vez más- el origen de lo global y tecnológico en Comunicación y sus metamorfosis, máscaras y protagonistas principales a través de la historia.

La comunicación es y será una práctica teórica, léase acciones e interacciones con la realidad que se pueden explicar mediante códigos simbólicos. De ahí que es fundamental el estudio de la Historia de las teorías de la comunicación (1997) para descubrir sus orígenes, autores, hibrideces, convergencias, contradicciones, rupturas y transformaciones o metarmorfosis. En La invención de la Comunicación (1995), el análisis profundo de su economía política no nos deja otra interpretación que plantear sus grandes relaciones con los saberes filosóficos, matemáticos, científicos y la ingeniería, y éstos con el capital corporativo y desarrollista desde sus orígenes.

El análisis de la industria cultural de los 60´s, se actualiza en La mundialización de la comunicación (1996). No ya en la corriente de la palabra comodín de “globalización”, sino mediante la tradición europea de contar la historia y sus procesos como han sido, aunque nos disguste, y no como se quieren contar.

En la Historia de la utopía planetaria (2000), encontramos la verdadera trayectoria del origen y búsqueda de la utopía y el sueño de la unicidad global como continuo hacer del hombre desde los antiguos griegos hasta la poética actual. Es un extraordinario trabajo erudito de investigación y reflexión sobre las identidades culturales, sus mundialistas más emblemáticos y sus sueños utopistas que nos invitan al mutuo entendimiento y convivencia.

En Los Cultural Studies. Hacia una domesticación del pensamiento salvaje. (2002), junto a Eric Neveu, nuestro autor transita por los postulados centrales de los llamados estudios culturales a través de las distintas etapas del Centro de investigaciones de Birmingham, Inglaterra. “Y entre las múltiples opciones que pudieron haber elegido para narrar esta historia…lo hacen abriendo caminos: dibujando mapas, provocando la discusión desde las ausencias y desvíos. Más que una síntesis o un manual de los Birmingham, hay aquí una apelación a repensar uno de los campos de debate más ricos de las ciencias sociales contemporáneas, y de la comunicación en particular”.

Diversidad cultural y mundialización de, 2006, es su texto más reciente. Por tanto en él se siente comprometido y nos convoca a debatir los problemas teóricos de hoy; la ilusión de la sociedad de la información y los saberes; la aparente apertura y consolidación de la noción de democracia a partir de las nuevas tecnologías, el desafío del respeto a la diversidad cultural y la agenda globaliadicta de los países que hegemonizan la economía a nivel mundial.

La trayectoria de nuestro autor ha sido prolífera y abarcadora. No disponemos de espacio suficiente para reseñar sus comparecencias a innumerables congresos, a diversas universidades de Nuestra América y el mundo, ni siquiera a poder comentar toda su obra, porque sencillamente no la conocemos toda. Hoy, llegado a los 70 años, lo podemos ver teorizando y polemizando sobre las nuevas tecnologías y la sociedad de la información, desde estos mismos espacios tecnológicos como You Tube e Infoamerica. Com, del que se desmpeña como jefe científico. Su constante trabajo y producción ha hecho de aquel eslogan Bourdiano de hacer del trabajo intelectual una realidad combativa y militante al servicio de la acción y la utopía social,

Es posible que el marco conceptual marxista que nuestro autor nunca ha abandonado- como tantos otros- lo haya alejado de mucho más lectoría de la que debería tener. Pero mucho más cierto es que los discípulos que ha desarrollado lo seguimos como a un verdadero Maestro. Conservo y exhibo con mucho cariño, dos de los libros que me ha dedicado. Uno de ellos apuntó: “Para mi colega…de la Tierra de los Coquíes”.

Nuevamente, Bienvenido a Borinquen, Colega y Compañero.

* El autor es Catedrático de la Escuela de Comunicación de la UPR.

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8 Abril 2008

Están tumbando la puerta

El 27 de marzo de los corrientes el gobierno de los EEUU en Puerto Rico- léase gobierno federal- citó a una conferencia de prensa para leer un pliego de acusaciones al gobernador colonial de turno, Acevedo Vilá, como producto de una investigación criminal en su contra por dicha agencia y que le ocupara un poco más de dos años. La investigación se centró en la pasada campaña que desarrolló el Sr. Acevedo cuando corrió para el cargo de Comisionado Residente en Washingto; posición que está bajo la jurisdicción del gobierno estadounidense, y por tanto también, su supervisión y fiscalización.

Según el pliego de acusaciones, que escuché a través de la radio comercial, al Sr. Acevedo Vilá se le acusa más por no rendir informes sobre recaudos de su campaña para el puesto mencionado al Servicio de Rentas Internas de ese país (IRS, por sus siglas en inglés) -léase su secretaría de hacienda- que por malversación de fondos. Aunque de lo segundo también se le acusa en dicho pliego, es más por lo primero que por lo segundo. Se refiere, claro a fondos o dinero del erario o tesoro federal y no del ídem puertorriqueño. Entonces, me parece que en todo esto, según mí pensar, hay al menos dos mensajes que nos envían los federales a los puertorriqueños y otro que debemos todos nosotros aprehender de una vez y por todas.

El primer mensaje que nos envían los amos es que para su gobierno interventor en PR evadir contribuciones es peor delito que asesinar a un anciano excombatiente independentista, que vive retirado en su hogar con su esposa y su perro. También es peor delito que robarse una pensión emanada de las contribuciones del pueblo o permitir el robo de dichas contribuciones mediante otras tretas y trampas, como hiciera la última administración anexionista de hace nueve años.

El segundo mensaje que nos envían los federales es que nos están restrayando su prejuicio en nuestra cara y no nos percatamos o no lo queremos ver. Pues en lugar de operar el asunto con toda la diplomacia posible- según un abogado ideólogo de la estadoidad para Puerto Rico- y como lo hacen cuando se trata de encausar a uno de ellos mismos (como son los casos recientes de los gobernadores de New Jersey y de Nueva York y sus renuncias por escádalos que, no resultan lo mismo pero es igual), se sienten obligados a mostrar su complejo de superioridad imperialista mediante su "Show of Force" o su despliegue de autoridad dominante en el país.

El tercer mensaje que todos los puertorriqueños debemos aprender de una buena y última vez-por lo menos aquellos puertorriqueños que afirmamos nuestra identidad cultural- es que los federales son los que deciden y siempre han decidido las elecciones en este país. Si leyéramos a Albizu Campos con más regularidad lo entenderíamos clarito: "...La lucha electoral es una fa