Como un par de personillas se han quedado con la curiosidad sobre el reencuentro que mencioné en el post anterior, os voy a contar como pasó...
El jueves, en el trabajo, andaba super atareada... y sonó mi movil... Al ver en la pantallita Bea Puche, no lo dudé y lo cogí, escuchando una voz de la otra punta del país. Era Bea con su inconfundible: que pasa iha? Por poco me pongo a llorar de la emoción al oir que venía a Barcelona, que aunque fuera por trabajo, tenía un ratito para mi.
Os explico, a Bea la conocí gracias a Fran, el chico con el que salía hace algo más de un año. Es de Sevilla, y por lo tanto, hacía bastantes visitas a esta preciosidad de ciudad. Bea es una de sus amigas. Una gaditana, biologa y becaria, rubiaza, simpática, cariñosa... paro, porque como me ponga a describirla me dan las 5 de la mañana (y ya son las 3:30). Con ella reí a más no poder en todos mis viajes, con ella pasee por triana, con ella hable de todo y más... y a raíz de eso forjamos una linda amistad llena de cariño y complicidad.
Pues bien... el viernes aterrizó en Barcelona a eso de las 21:00. Cuando salió por la terminal B,la vi y todos los recuerdos hicieron que mi cuerpo entero se estremeciera. Nos fundimos en un abrazo increible, lleno de dulzura y añoranza, lleno de recuerdos y sonrisas por lo pasado juntas. Nos miramos y nos repetimos, mil y una veces lo muy guapas que estábamos, las ganas que teníamos de vernos, pues hacía año y medio, más o menos, que no nos veíamos.
Dentro de este gran reencuentro, hubo otro encuentro. Bea conoció a David, mi David, el hombre que me ha dado la felicidad, el que me trata como a una reina, y por suerte, congeniaron.
Hablamos en el coche sobre nuestros encuentros en Sevilla, de las cosas que nos habían pasado, de cosas que pasan ahora, arreglamos el mundo cuatro o cinco veces y cenamos en una pizzeria increible. Entre pizza, patatas bravas, cañitas y valerianas se nos hizo tarde. Ella tenía que madrugar, así que nos retiramos prontito. Todavia le quedan tres días de andar por esta mi ciudad, la ciudad condal y espero de corazón que todavia pueda sacar un ratito más para mi antes de que se vaya.
Bea es la primera persona que me ha visitado desde aquellos tiempo, sin contar a Fran, por lo que espero alguna visita más, pues como le dije a Edu, otro de mis sevillanos favoritos, abrazar a Bea fue como oler a azahar, paladear chocolate y pasear por triana todo junto... y esque a Edu también me muero de ganas de abrazarlo, y no me canso de decirlo.
En fín, ese es mi encuentro... lleno de sonrisas y de achuchones, cotilleos, buenas nuevas, no tan buenas y alegrias. Para mi desgracia no me llevé la cámara, porque fue todo poco organizado, pero os dejo una fotito de una de mis visitas a Sevilla para que conozcais a Bea.

Y ahora, toca dormir, que la madrugada ya roza las cuatro y ha sido una tarde intensa: café, futbol, cena con los amigos y unos bailoteos para perder unas calorias, que ya me toca la operación bikini!
Un saludete a todos y gracias por revivir mi blog con vuestras visitas!
Un final de película: Buenas noches y buena suerte!