Categoría: confesiones
3 Febrero 2008
Hacía ya casi un año que no nos veíamos, y aunque sólo haya compartido contigo algunas horas, hemos hablado mucho, hemos ido de un sitio para allá, comido juntos... las cosas que hacíamos cuando vivíamos más cerca pero con el toque especial de que ahora los momentos se alargan en la espera.
Siempre que escribo por aquí he tratado de darle un toque literario con metáforas, comparaciones y todas esas técnicas que hacen los que saben escribir, pero hoy lo haré guiado por un pequeño exceso de Viagra que curiosamente no he tomado. Creo que lo segrego en el cerebro, debo patentarme. Quizás cuando termine de escribir sea necesario acudir a la soledad onanista que me provoca pensar en ti en algunas situaciones, quizás no, pero mi erección me dice que faltaron unas horitas más en este día de relax. Tranquila, no pienses mal que no voy por ahí. Que lo que piensa mi entrepierna viene directa del corazón y no hay preservativo mental de por medio.
Como sabes, soy ateo oficial, aunque me gusta leer las historias que cuentan en la Biblia, especialmente ésa del Jardín del Edén con Adán y Eva de protagonistas. En ella, Eva come una manzana guiada por una serpiente que es el diablo camuflado y gracias a ello son expulsados del Paraíso. "¿Dónde irían a parar dos personas sin ombligo?" me he preguntaba siempre. Tuvieron hasta hijos, entre ellos a Caín y Abel, así que no les fue tan mal. Existen muchas versiones de la historia, tantas como personas que la han leído, así que la mía es la siguiente: Eva, seducida por lo prohibido, gustaba de vivir al límite, jugando en la frontera entre lo legítimo y lo ilegítimo, entre la rutina y la improvisación. Creo que sé qué sintió ella cuando mordió la manzana. Con la adrenalina por las nubes, quería evitar llevar una vida repetitiva, erotizada por lo prohibido. A veces soñaba con la tentación de ir al árbol al que Dios le prohibió ir a contemplar las manzanas, verlas, tocarlas, olerlas, estar al límite de la frontera, o al límite del bien y del mal que cantaba "La Frontera" (valga la redundancia) parafraseando a Nietzsche. ¿Hizo bien, hizo mal? ¿Debió dejar la manzana en su sitio o sin embargo debió comérsela entera? A mi entender, lo más correcto hubiese sido dejar los dientes marcados, de la misma manera que se marca la línea de lo cotidiano y lo prohibido dando un toque picante a su vida ayudándola a fantasear. De esa manera tiene lo mejor de su vida y de la que a veces puede soñar una persona con algo en concreto.
Como se dice en este tipo de situaciones, "subidón de adrenalina".
Lo dicho, ha sido un placer haberte tenido un diíta cerca y recordar viejos tiempos. Comencé diciendo que iba a escribir algo picantón y me he puesto a hablar de la Biblia. ¿Me estaré haciendo viejo? Alguien debajo de mi ombligo me dice que no.
Un beso muy grande y sabes que te quiero mucho, no hace falta decirlo pero plasmado queda. También hay besos para l@s que lean esta actualización de nuestro discreto blog.
Nani.
PD: Saborear tu cuello se ha convertido en una debilidad para mí si ya de por sí lo era antes :)
servido por unsecretoavoces
3 comentarios
compártelo
favorito
6 Septiembre 2007
Después de mi "affaire onanista" venían las navidades, y con ella las consabidas fiestas con la familia, amig@s y gente cercana. Pasaron esas dos semanas de rigor para volver a la rutina, donde reflexioné sobre si era viable seguir con el tema o dejarlo ahí. Para mi era imposible, tenía ganas de verla, de tocarla y que sus ojos me cubrieran de calor. ¿Amor? Tal vez. ¿Atracción? Sí, como mínimo. Ratos agradables y sentirme agusto con ella hacía que no pensara en otra cosa. Hasta aquí todo bien, pero mediante una conversación por MSN (aún en navidad, creo recordar), me dijiste "tengo una cosa que decirte" y ya me pude imaginar lo ¿peor?, te comprometiste con alguien. No tuve más remedio que resignarme, un par de semanas pensando en ti para que otro te llevara al huerto. Duró poco, sí, pero a partir de ahí no parecía lo mismo. No me lo tomé muy bien, la verdad, pensé que en algo había fallado, soy muy autocrítico, y el motivo que me diste fue la circunstancia de que ya vivíamos en ciudades distintas, con poca posibilidad para vernos. "Bueno....", pensé y te dije, "otra vez será". Como ya dije antes, creo que duró poco, y posteriormente comenzaste con otra persona. Me sentía
como en un banquillo, te sacan a calentar (y nunca mejor dicho) y viene alguien por detrás para jugar el partido (metáfora futbolera, al que no le guste, lo siento, a mi tampoco me gusta). Me sentí algo decepcionado conmigo mismo, incluso fui haciendo planes para hacer lo posible por vernos. Me acordaba de ti, me olvidaba, me volvía a acordar... pero te veía sólo en mi mente. No sé si has visto la película "la niña de luto", es una muy antigua donde salía Alfredo Landa. Él esperaba a su novia (María José Alfonso) para poder viajar, pero tras unos fallecimientos en cadena, su madre la obligó a guardar luto durante mucho tiempo sin poder salir a la calle por pura ociosidad. Ellos quedaban cuando él silbaba en su ventana. Un día se cansó de silbar. Y no silbó más.
Con estas palabras no quiero que te hagas sentir culpable de lo que pude pensar o no, son cosas mías. Sólo te lo cuento porque ha pasado mucho tiempo y la brecha ya está curada. Ya no te silbo (por ahora) a la ventana, pero puedo escribirte en un blog. Si actualmente nos llevamos bien y guardamos una bonita amistad, quizás fue necesario pasar aquella situación.
Besos para tod@s, Nani.
servido por unsecretoavoces
12 comentarios
compártelo
favorito
2 Septiembre 2007
Si hay algún menor de edad en la sala, qué mejor hora que acostarse ;) vamos a contar una anécdota de mayores.
Nota: Mi compi de blog tiene problemas con el ordenador, así que aprovecho y cuento cosillas de tirón mientras tanto.
En el anterior artículo hice un pequeño balance de aquel día que pasamos juntos, en el que fuimos a comer y me dejaste en el autobus, donde tuvimos una bonita velada como si de una pareja normal se tratase. Cerveza por aquí, montadito por allá,... ummmm calificaría el día de "sabroso".
Después de dejarme en el bus, con bonita despedida incluida, fui dándole vueltas al coco, quizás quedándome algo pillado en la hora y media de viaje mirando por la ventana mientras pensaba en "eso" que me había pasado contigo; estas cosas tan de repente hace que uno piense en ello cuando una chispa se enciende tan de golpe y tan potente. No fue una "simple anécdota graciosa", tú y yo lo sabemos. Quizás me estoy repitiendo, pero es algo que iba analizando en el bus de vuelta a mi casa. Otra cosa que fui recordando eran tus curvas, me encantaba pellizcarte la barriga, es algo que me pone, jeje, cada uno tiene sus vicios raros. Notar tu aliento cerca mía con esos besos tan entrenados se podían saborear incluso horas después.
Ya en mi casa fui a ducharme aún pensando en el "affaire", una ducha relajada después de dos días de fiesta, poco dormir y hartarnos de andar. En ese momento no sé si fue la sensación de soledad, el momento que disfrutaba de intimidad, pero algo me llamaba entre las piernas. Volví a recordar con más detenimiento tu mirada felina con esos ojos, cada curva de tu cuerpo, y cómo tus manos se perdían por el mío. Me senté plácidamente y cada recuerdo cobraba más fuerza a medida que mi mano subía y bajaba fantaseando contigo, sin depravación alguna, casi estaba reviviéndolo. Quizás la invitación frustrada a dormir contigo hizo que fuese posible ese momento de soledad, demasiados pensamientos aquella noche como para que mi entrepierna pasara inadvertida. Decía Grant Morrison, un dibujante de comics, que "Si vas a hacer algo relacionado con el sexo, debería ser cuanto menos genuinamente perverso", pero fue todo lo contrario, un gesto de satisfacción salpicada de picardía, con la inocencia de que no era ni mucho menos premeditado. Una vez que el ritmo subió, llegó ese instante en el que un leve gemido va acompañado de un desahogo sexual, acumulado por las circunstancias que todos conocemos. Respiré hondo, cerré los ojos y no me enteré ni de la ducha. Un aseo completo y listo para meterme en la cama, de nuevo solo, ya aliviado y satisfecho a la cama.
Mi broche particular a día y medio algo singular.
Besos para tod@s, Nani.
servido por unsecretoavoces
4 comentarios
compártelo
favorito
29 Agosto 2007
Recuerdo aquel septiembre de nuevos exámenes que comentó unos posts más abajo mi compi de blog, septiembre del 2004. Aún con el verano encima, nos encontramos de casualidad en una sala inmensa de estudio, donde sólo éramos los "amigos de..." y con los que compartimos alguna fiesta que otra. Fue ahí donde congeniamos bien, tomando el aperitivo en cualquier bar que no oliese a libros. Ahí me di cuenta ya el tipo de persona que eras: simpática, sencilla y atenta. Me gustaba estar contigo aunque en esos días hubiese preferido estar con cualquiera antes que estudiando :P (es broma). Creo que nunca antes habíamos tenido largas conversaciones entre cerveza y cerveza, teniendo en cuenta que nunca habíamos estado solos, con charlas interesantes y proyectos de futuro relacionados con la música (a pocos conciertos hemos ido juntos, eso no puede ser). Como dije antes, me gustaba tu compañía, por "vivaracha" y porque era un rato agradable, y nunca vi oportunidad de ligue ni nada que se le pareciese. La verdad es que en eso soy muy malo para fijarme, y su hubiese habido chispa, ten por seguro que no me habría parado en verlo, por mucho calor postveraniego que sufriésemos. La tetosterona sube con la temperatura, pero he de confesarte que la mía es regular, ni pega subidas fuertes y bajones considerables. Hay veces que me siento extraño al no fijar mi vista en un culo bien puesto o unas piernas de ensueño, al más puro estilo albañil salidorro. Soy más bien recatadito y respetuoso en ese aspecto, no veo "carne fresca", sino personas. Seguramente te habrás encontrado gente así por algún sitio. Quizás cuando ibas andando conmigo por el campus, más de uno envidiaba mi situación de tenerte cerca, y otros pensarían que disfrutábamos de largas noches de sexo debido a que siempre salíamos a comer juntos a cualquier bar.
Cuando terminamos los exámenes, yo me fui, y seguimos manteniendo cierto contacto ya sólo por MSN. No nos volvimos a ver hasta ese día que aún tengo grabado, finales de diciembre 2005, en el cual sin mediar palabra me zampaste un beso con lengua. No importa si fue producto del alcohol (hay que ver que sólo nos vemos frecuentemente en fiestas, qué pena de gente), del momento o del arrebato, pero a partir de ahí empezó esta pequeña historia para mi. No fue una chispa, fue una hoguera. No supe qué decirte, sólo veía tu sonrisa de niña picarona, aunque he de reconocerte que fue el beso más impactante que me han dado, eso te lo puedo prometer. En ese momento no tenía pareja, y tampoco era mi intención buscarla, no sé qué pensarías tú sobre eso en aquel momento. Digo esto porque el próximo artículo que escriba irá relacionado con "el día después", aquel en el que debería haberme despertado contigo si te hubieses acordado de mi después de haber quedado con tus amigos ya bien entrada la madrugada ;)
Besos para todos, Nani.
servido por unsecretoavoces
3 comentarios
compártelo
favorito