¿Futura monarquía en Venezuela?
Es cierto que la Constitución no discrimina a quienes aspiren la Primera Magistratura. Sin embargo, hay prelaciones que vienen dadas por nuestro más primitivo sentido común
Janet Marilyn Hernández
En las siguientes líneas los invito a dejar caer la cédula por unos instantes para recordar algunas de las candidaturas que por cualquier razón han parecido extrañas a la población.
Comencemos: Hemos tenido especies de barrenderos frustrados identificándose con escobas. Hemos tenido miopes cuyo logotipos son nada más nada menos que unos lentes. Hemos tenido hasta un brujo que –posiblemente- pretendía cumplir su plan de gobierno –uno que jamás estuvo demasiado claro- con la ayuda de entes ocultos y poderosos dentro de dimensiones desconocidas, comunicables no por Internet o teléfono, sino por tabaco, caracoles y borra de café.
Y ya que hablamos de bebidas, vale recordar a un candidato que se lanzó apoyando su campaña en el logo de una conocida marca de refrescos. Las franjas azul, blanca y roja de la pelota que corona una famosa edificación de Plaza Venezuela también fueron parte de la artillería de un aspirante a la silla de Miraflores.
De ese mismo modo, chiripas, viviendas populares sin agua, pero con “Cor Fleis” para el desayuno de un candidato, infinidad de cancioncitas pegajosas y gente –supuestamente espontánea- hablando a favor de los personajes, son sólo algunas de las cosas que se pueden recordar de las campañas presidenciales de Venezuela.
Pero hoy estamos ante una nueva realidad: un candidato que –con apodo monárquico y todo- ni dejaba saber si presentaba en serio o por vacilón su campaña presidencial. Valga acotar que todo comenzó en güachafita con una obra de teatro, aunque jamás sabremos si la aspiración política surgió después o si todo fue una treta para seducir y enganchar al pueblo.

No vale la pena hacer demasiadas referencias. Ya todos sabemos de quién estamos hablando. Ahora imaginemos –en broma, como siempre, aunque ya no sabemos si en serio- lo que pasaría si ese candidato se alzara con la Presidencia de la República.
En la Plaza Bolívar
Conocida como Plaza Mayor de Caracas, es sólo uno de los muchos lugares que en Venezuela honran la memoria de nuestro Libertador. Si el candidato en cuestión ganase la Presidencia, no sería de extrañar que en todas las plazas Bolívar del país mandase a bajar las estatuas de nuestro insigne compatriota para colocar en su lugar estatuas de Diony López.
¿Se imaginan que sobre el glamoroso caballo de Tadollini, en vez del Padre de la Patria esté “Popy”?
Asunto monetario
Considerando que Simón Bolívar, Simón Rodríguez, Andrés Bello y todos los demás próceres de nuestra independencia deben parecerle aburridísimos al candidato, si él ganase la Presidencia todos nuestros billetes dejarían sus personajes actuales para ser sustituidos por fotos de las payasitas Ni Fu-Ni Fa.
Esta medida, por supuesto, obligaría a cambiar radicalmente nuestros billetes, a fin de matizarlos de la manera más adecuada para lograr que se distingan los colores de las pelucas.
Do Mayor
Otro aspecto interesante de lo que pudiera pasar si el candidato del que hablamos llegase a Miraflores, es que el Himno Nacional proclamado por Antonio Guzmán Blanco; que nuestro espectacular Gloria al Bravo Pueblo, fuese sustituido por algún remix de Juan Corazón y el mismísimo Presidente.
Cierren los ojos e imagínense a los niñitos perfectamente formados en los patios de las escuelitas, cantando algo así… Todos debidamente enseñados para cantar el nuevo Himno. Y, de una vez se anuncia: el Primer Madatario ordenaría la sustitución de todos los himnos de colegios, academias, organizaciones y universidades por algunas de las canciones inventadas por él y difundidas a través de sus CDs humorísticos.
Criterio empresarial
Para rematar, dicho candidato insiste en que a Venezuela hay que manejarla como a una empresa. Ahora pensemos eso con calmita y entendamos la gravedad del asunto… ¿Cómo hará ese candidato cuando se le meta entre ceja y ceja hacer una “reducción de personal”? ¿Será que contratará a Dorángel Vargas para tal labor?
Y sin ánimos de ser fatalistas, pensemos la cuestión desde un punto de vista más alegre… Imaginemos las nuevas clases sociales del país: Venezolano contratado; venezolano provisional; venezolano administrativo; venezolano obrero… Por si acaso, vayámonos preparando, haciendo méritos para llegar al estatus de venezolano gerente y al mismo tiempo evitar ser venezolanos despedidos.
Perfecta identidad
Y como entre bomberos no se pisan la manguera, si este candidato llegase a la Presidencia, el director de la Onidex sería, obligatoriamente, “El Moreno Michael”, por eso de que hay que tener la identidad bien definida y hay que eliminar los vicios –muy de moda en épocas electorales, por cierto- de hacerse pasar por otras personas.
En resumidas cuentas, el país podría volverse una verdadera payasada en la que en vez de llamarlo “Presidente” nos veamos en la obligación de decirle “Barón”, “Duque”, “Rey”, “Conde” o lo que se le antoje que le digamos… Aún así, que el candidato no se preocupe, que a más de un ciudadano ya le ha hecho “botar la piedra”.

Roberto dijo
Wow ya me motivaré para ser un venezolano gerente... Dorangel no es el come gente??? Sape!
3 Agosto 2006 | 02:41 AM