NOTAS SOBRE EL YI-KING
1. La génesis
Como es sabido, el estadio más concreto de la realidad viene simbolizado en el Yi-King o "Libro de los Cambios" (1) por los 64 hexagramas. Habitualmente se les considera engendrados por los 8 trigramas (8.8=64). Es claro, no obstante, que el Yi-King ha de entenderse como un despliegue de las 6 primeras potencias de
Por lo demás, no es de extrañar que dichas potencias concluyan en el nivel 6, si tenemos en cuenta que 6 es el primero de los números perfectos, es decir, de aquellos que igualan a la suma de sus divisores(3).
Pero volvamos a la serie de las potencias de 2. El primer estadio es 2 elevado al exponente 1=2, lo que da lugar a los monogramas, el yang(__) y el yin(--). ¿Qué expresan? La primera polarización que sigue a la unidad indiferenciada y que se manifiesta de múltiples maneras: luz-tinieblas, activo-pasivo, masculino-femenino, sujeto-objeto...
El segundo estadio introduce los bigramas, a su vez formados a partir de la división de los monogramas. Tendremos, pues, “viejo yang”, “joven yang”, “viejo yin” y joven yin.
Lo que puede conectarse, por ejemplo, con la subdivisión de la dualidad masculino-femenino en una cuaternidad: masculino-activo, masculino-pasivo, femenino-pasivo, femenino-activo, o bien de la dualidad sujeto-objeto en sujeto activo, sujeto pasivo, objeto activo, objeto pasivo.
El tercer estadio es el de los 8 trigramas, que subdividen a su vez la actividad y pasividad del sujeto y del mundo.
El cuarto nivel comprende los 16 tetragramas, que introducen una nueva división en el ámbito de los trigramas.
El quinto estadio corresponde a los 32 pentagramas. Poco utilizados, constituyen el plano intermediario entre tetragramas y hexagramas.
Por último, el sexto nivel es el formado por los 64 hexagramas. Es el más concreto, de un modo análogo a como el 6º día de la creación señala la culminación de ésta, previa a la entrada en el “reposo” del 7º día.
2. Yi-King y Tetragrama
Como es sabido, el Tetragrama o Nombre divino de 4 letras (Iod-He-Vau-He) es en
Iod.... “viejo yang”
1ª He...”joven yang”
Vau.....”viejo yin”
2ªHe....”joven yin”
Por consiguiente, existe una analogía entre el cuaternario de los bigramas y Iod-He-Vau-He. Es verdad que en la tradición china nunca se ha considerado dicho esquema como la denominación del Ser Supremo, de manera que los 4 bigramas en absoluto constituyen el nombre del “Ser divino” y, menos todavía, el “Dios vivo”. Ahora bien, si suponemos que las sucesivas potencias de 2 simbolizan diferentes estadios de la realidad global a partir de la “unidad primordial”, resultará lógico ver en todas ellas el reflejo de
En concreto, no es difícil ver un paralelismo entre el carácter mediador de ambas He y el de los bigramas “jóvenes”. De la misma manera que las dos he representan algo así como la corriente que discurre en doble sentido, primero de Iod a Vau (los dos “polos” del circuito divino), luego de Vau a Iod, “joven yang” y “joven yin” se componen ambos de un trazo yang y otro yin, aunque colocados en posición inversa, lo que da a entender que los bigramas “jóvenes” actúan de mediadores entre los “viejos”: el primero señalaría el punto medio del trayecto de ida entre “viejo yang” y “viejo yin”; el segundo, el punto medio del trayecto de vuelta. De un modo análogo a como los cabalistas cristianos veían en la 1ª He del Nombre el movimiento de ida del “Padre” (Iod) al “Hijo” (Vau), en tanto que la 2ª He expresaría el retorno de Vau a Iod. No en vano veían en ambas He al único Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo: a la vista del esquema que compara
Y, puesto que la analogía es clara en el caso que nos ocupa, no es ilógico entender los 8 trigramas, los 16 tetragramas, los 32 pentagramas y los 64 hexagramas como un desarrollo del Nombre de 4 letras. Así, por ejemplo, los 8 trigramas resultarían de la duplicación de los bigramas, de la bipolarización de cada uno de ellos, la cual indica el tránsito de un estadio de la realidad a otro más concreto.
3. La reintegración de los distintos estadios de la génesis en la unidad
Terminada la génesis del Yi-King, nos preguntamos: ¿cómo reintegrar en la unidad las distintas potencias de 2? A través de los números “triangulares”.
Así, los monogramas, que son 2, se reintegran en la unidad a través del 3 (=2+1).
Los bigramas, que son en número de 4, lo harán mediante el 10 (=4+3+2+1).
Los trigramas, que son 8, por medio del número 36 (=
8+7+6+5+4+3+2+1).
Los tetragramas, en número de 16, mediante el 136 (16+15+14+…+1).
Los pentagramas quedarán reintegrados en la unidad a través del número 528 (=32+31+30+…+1).
Por último, los 64 hexagramas son reconducidos a la unidad por medio del número 2080 (=64+63+62+…+1).
NOTAS
1)La antigüedad del “Libro de los Cambios”, verdadera “summa” de todos los saberes de la tradición extremo-oriental, está suficientemente atestiguada. Hay documentos de la época de los Han que hacen alusión a que en el siglo XXIV a.C. se consultaba ya el Yi-King. Existen diferentes traducciones: por ejemplo, las de De Regis, J.Legge, P.L.F.Philastre, Ch. de Harlez, R.Wilhelm…
2) ¿Qué tipo de unidad es la que antecede a los monogramas. No parece que sea la unidad divina, sino más bien la unidad del mundo. Hay quien piensa que la unidad es el estadio subsiguiente a la no-dualidad, o bien la no-dualidad misma,
3) Es de notar la semejanza entre los 6 niveles del Yi-King (de los 2 monogramas a los 64 hexagramas) y los 6 “días” de la creación. Eso sí, en contextos muy diferentes: el primero es emanacionista; el segundo, creacionista.
