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¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

19 Mayo 2008

LA ALIANZA DEL ARCO IRIS

En su obra “El misterio del Adviento”*, Jean Daniélou, aludiendo a la idea de alianza (bérith), hace notar que el pacto hecho por Dios con Abraham no es el primero. Hay en la Biblia un pasaje muy curioso: el relato del Diluvio. En él vemos cómo, tras el Diluvio, el Señor dice a Noé que en adelante va a establecer una alianza con él en la que se comprometerá a no perturbar el orden natural del mundo. El arco iris será la señal de esa promesa: cada vez que Él lo vea le recordará su alianza y hará cesar la lluvia.

En lo sucesivo, cuando los hebreos intimen a Yahvé a acordarse de las promesas hechas a Abraham, siempre harán referencia a aquella primera alianza por la que Dios se comprometió a garantizar el orden del mundo. Es decir, si el Señor es fiel en el orden natural – los hebreos piensan que si el sol sale todos los días no es a causa de un determinismo físico, sino debido a la fidelidad de Dios, pues nada hay impersonal en la creación- también lo será en el orden de la gracia, a saber, en lo referente al plan divino para salvar a la humanidad a través de la descendencia de Abraham: el Mesías.

Nos encontramos aquí con un dato sumamente interesante y que no suele ser abordado con la suficiente amplitud en las reflexiones teológicas. Tampoco es este el lugar para hacerlo, pero sí para plantear algunos interrogantes que considero centrales sobre el particular:

1) ¿Por qué se olvida con frecuencia el origen sobrenatural de lo que llamamos el “orden cósmico”? 2) ¿Está justificado otorgar a la ciencia una autonomía de la que carece para abordar dicho orden?

3) ¿No es corriente en los estudiosos de la Biblia una excesiva timidez al plantear un saber inspirado en la Escritura que se haga eco del “número, peso y medida” que el Señor utilizó en su creación?

4) En los tiempos apocalípticos que vivimos, ¿sería aventurado explicar muchas perturbaciones del orden natural a las que hoy asistimos como causadas por la infidelidad del ser humano a la alianza con Dios?

5) Desembocaríamos así en una pregunta similar a la que Juan Pablo II se hacía en “Memoria e identidad”: ¿Qué límites ha puesto Dios al desencadenamiento del mal en nuestro mundo, también en lo que respecta a las agresiones al orden natural?

* Madrid, 2006, Ediciones Cristiandad S.A., 16-17.

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Soy un cristiano católico ávido de "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.

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