NÚMERO, ESENCIA, EXISTENCIA

La unidad no es, propiamente hablando, un número. Se la puede representar bajo la forma de una totalidad indivisa e indivisible, sin fisuras.De ahí que la asociemos a la "no‑dualidad", "lo que está más allá de toda separación",etc.
¿Cómo surge la serie de los números? A través de una "fragmentación" inconcebible que hace aparecer un nuevo ámbito allí donde hasta ahora sólo cabía hablar de la unidad, la cual, por su parte, queda inalterada por el "acontecimiento".Así, pues, la serie numérica empieza con el 2.
Y A ESTE PROPÓSITO CONVIENE SEÑALAR QUE EL 2 CONSTITUYE
La representación gráfica de los números hace aparecer con más claridad una serie de aspectos que, de otro modo, pasarían desapercibidos. Así, la unidad podrá figurarse por un punto(.), lo que subraya su carácter adimensional(entre paréntesis, conectar el simbolismo del 1 con del "ser puro" de Hegel, el "en‑sí" de Abellio y, en las antípodas, con el "causa‑de‑sí" abelliano. El 2 supondrá el primer contraste, que puede leerse a partir del primer punto o a partir del segundo, lo que origina dos direcciones. El 3 implica 6 "sentidos"(3 puntos relacionados
Nº Relaciones( o variaciones:n(n‑1))
2........................2
3........................6
4.......................12
5.......................20
6.......................30
7.......................42
8.......................56
9.......................72
10......................90
11.....................110
12.....................132
13.....................156
14.....................182
15.....................210
16.....................240
17.....................272
18.....................306
19.....................342
20.....................380
21.....................420
22.....................462
23.....................506
24.....................552
25.....................600
26.....................650
27.....................702
__ ___
377(=29.13) 6552(=2.2.2.3.3.7.13)
En otros lugares hemos planteado el problema de la conexión entre el ámbito esencial y el existencial. Llegábamos así a la conclusión de que los números constituyen las esencias más elevadas, en donde la atemporalidad se muestra con más fuerza. Teníamos, pues, la siguiente jerarquía, en la que el polo subjetivo tiene frente a sí al objetivo:
Yo trascendental.....esencia de las esencias
Yo eidético..........distintos niveles de la esencia
Yo fenomenológico....individualidad de los "hechos"
Así, en las antípodas del mundo uno, afrontado por el Yo trascendental(no entramos ahora a determinar los diferentes grados de la integración intersubjetiva), nos encontramos con la singularidad del individuo, captada por el yo fenomenológico(el que hace cargo de los "hechos"). Entre ambas se sitúa la pluralidad del mundo de las esencias, captada por el yo eidético. QUIZÁ PODRIAMOS COMPARAR
"Arriba"..(Yo trascendental/la "Individualidad" única(el Uno)
"Abajo"...(Yo fenomenológico/individualidad múltiple)
"En medio"...(Yo eidético/ mundo de las esencias y sus diferentes niveles)
Una pregunta fundamental: ¿PODRÍA IDENTIFICARSE AL UNO CON DIOS? En principio, no, puesto que el Uno a que nos referimos es más bien
De ahí la tendencia del entendimiento a desembocar en un "Anima Mundi" o en un "advaita", cualesquiera que sean sus variantes, ya sea que la alcancemos directamente llevando a sus últimas consecuencias el ansia de unificación, ya sea que queramos ir más allá de la "dualidad" Dios‑creatura(como en el pensamiento gnóstico, al menos en su forma más habitual). En ambos casos se trata de una búsqueda de la "no‑dualidad" o de la "Suprema Identidad".
SI PERMANECEMOS EN ESTE PLANO,
Dejando a salvo lo anterior, veamos cómo nuestros esquemas se hacen eco de los tres niveles antes mencionados:
"Arriba".........Macrocosmos
"Abajo"..........Microcosmos
"En medio".......Mesocosmos
"Arriba"....Intuición superior/ esencia única y no‑dual
"Abajo"....."experiencia"/ existencia singular, irreductible a la esencia
"En medio".."razón"/esencias no existenciadas
Por eso cabe hablar "en medio", no "arriba" ni "abajo"(otorgando más profundidad al aforismo inglés que tacha como de "mal gusto" toda discusión acerca de "religión o de política"). En efecto, la primera pertenece al ámbito "de arriba"; la segunda, al "de abajo".Por lo demás, en estos tiempos de "religio depopulata", todo se convierte en política, la peor posible, puesto que se presenta como un sucedáneo de la religión(véase marxismo y, en general, toda
política desarraigada de la religión; véase, por otra parte,la lamentable confusión entre los dos ámbitos a que tan proclives somos los españoles).
Pero prosigamos con los paralelismos:
"Arriba"....la atemporalidad de la esencia deviene eternidad del Uno
"Abajo".....el ámbito de la pura temporalidad
"En medio"..más allá del tiempo y más acá de la eternidad
"Arriba"....Lo "volátil"
"Abajo".....Lo "fijo"
"En medio"..El vaivén de uno a otro
"Arriba"....El "universal concreto"
"Abajo".....El "particular concreto"
"En medio"..La esfera de la abstracción
"Arriba"...."De Deo non est scientia"×
"Abajo"....."De singulis non est scientia"
"En medio".."Scientia est de universalibus"
"Arriba".....Unidad
"Abajo"......"Reflejo" de la unidad
"En medio"...Todos los demás números(incluídos los primos,esencias irreductibles)
"Arriba"......"Suprema Identidad"
"Abajo".......Singularidad irrepetible, "reflejo" de aquella
"En medio"....Ambito intermediario
"Arriba"......Eternidad
"Abajo".......Tiempo
"En medio"....Eviternidad
"Arriba"......Espíritu
"Abajo".......Cuerpo
"En medio"....Alma
Así, pues, los números son otras tantas "esencias", en donde la unidad y los primos constituyen las "esencias últimas": la primera se caracteriza por su condición indivisible y globalizadora; los segundos, por su singularidad(sólo se dividen por sí mismos y por la unidad), aunque tal singularidad pueda manifestarse de múltiples formas, tantas como primos.
¿CÓMO ESTRUCTURAR UN CAMPO CUALQUIERA A PARTIR DE LOS NÚMEROS?
El problema que se plantea es el siguiente:¿cómo llegar a la comprensión del individuo, "reflejo" del Uno, aunque situado en sus antípodas. Aunque el individuo no pueda ser objeto de ciencia, sí cabe "descomponerlo" en sus constitutivos últimos, las esencias que lo definen y estructuran.Y, de igual modo que aplicamos al Uno el razonamiento por analogía(no entramos ahora en la distinción entre analogía "natural" y analogía "sobrenatural", subsiguiente al orden de la deificación), también podemos hacerlo con el individuo, su "reflejo".
¿Por dónde empezar? Es claro que habrá que atribuir UN NÚMERO A CADA INDIVIDUO.¿Cómo hacerlo? BIEN A TRAVÉS DEL NOMBRE QUE LO DESIGNA, BIEN MEDIANTE
El primer procedimiento supone la asignación de un número a cada letra(es el procedimiento cabalístico, en el que preferimos no entrar ahora). El segundo parte de un "origen", el principio de la "era" en que se sitúa el
instante del nacimiento del individuo. REDUCIREMOS ASÍ EL NÚMERO CUANTITATIVO AL CUALITATIVO.
HASTA AQUÍ
(Así, por ejemplo, en el supuesto de que hayan pasado 18715 días desde el nacimiento hasta el momento presente, descompondremos la cifra en sus factores primos:18715=5.19.197. E interpretaremos la situación a partir de dichos números primos, comparándolos con el que caracteriza al individuo.
