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¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

13 Julio 2008

"TEMA SOBRENATURAL" Y ESQUEMA LITÚRGICO

¿Cómo entender la "constitución" espiritual de una persona concreta en el contexto de la liturgia? Teniendo en cuenta:

a) El jubileo que antecede a su nacimiento y su número.

b) El año litúrgico en que se produce su nacimiento, que definiremos por su número desde la Era Cristiana.

c) La semana litúrgica.

d) Los santos del día y el santo cuyo nombre lleva. Ver textos.

e) La hora litúrgica. Ver textos en el Libro de las Horas.

Tema "natural" y tema "sobrenatural"

Siguiendo el adagio tomista "Astra inclinant...", podemos decir que el tema natal de un "sujeto" no tiene en cuenta la acción de la gracia.

En cambio, si consideramos las cosas desde el año litúrgico, el tema resultante será el "sobrenatural", que habrá que erigir a partir de un nuevo “punto vernal”, el grado ocupado por el Sol en el 1º domingo de Adviento (para hallar el cual habrá que restar, como media, unos 115º a 0º Aries, con lo cual la longitud de todos los factores del tema "natural" quedará disminuida en dicho valor).

¿Qué sentido tiene hablar del tema "sobrenatural"? El "natural" no está referido a Cristo ni a la Iglesia. El "sobrenatural", por tanto, habrá que referirlo al tema de la muerte de Cristo, al de su resurrección y al de Pentecostés (que es también el de la Iglesia). Si convertimos el grado en cuestión en un nuevo "punto vernal", todos los temas quedarán desplazados a partir de él.

La otra posibilidad es referirlos al comienzo de cada año litúrgico, como indicábamos anteriormente.

Ahora bien, ¿en qué difieren las perspectivas "natural" y "sobrenatural"? En que la segunda incorpora la voluntad de la Iglesia de fijar el comienzo del año litúrgico o, de un modo más global, la voluntad divina de redimir a la humanidad en un momento de la historia universal.

Supuesta dicha voluntad, los astros se manifiestan como otras tantas señales de la situación por ella determinada, sin que ello suponga determinismo alguno.

Por consiguiente, hay dos procedimientos para establecer un tema "sobrenatural":

a) Referir cualquier tema "natural" a la muerte o a la resurrección de Cristo.

b) Referirlo al comienzo del ciclo litúrgico correspondiente.

Puesto que el segundo es la forma que la Iglesia ha dado a la participación anual en el misterio de Cristo, resulta el más adecuado. De otro modo, la exactitud del tema "sobrenatural" estaría sujeta a la mayor o menor precisión con que estableciésemos la fecha del Viernes Santo, amén de otras consideraciones.

Por lo demás ayuda sobremanera superponer el esquema del ciclo litúrgico al tema individual.

Esto en lo que afecta a "sujetos" posteriores a la E.C. Para los anteriores a la misma, utilizar progresiones o tránsitos hacia atrás. No en vano Cristo aparece siempre como el Anunciado por los Profetas, en función del cual transcurre toda la historia.


Lo decisivo: al acontecimiento de Cristo solo podemos llegar porque "el Padre nos arrastra", no en virtud de cálculos o análisis.

Una distinción importante: en relación con "naturaleza" y "sobrenaturaleza", podemos interpretar el significado de los conocidos adagios:

a) "Astra inclinant...": aquí no se tienen en cuenta ni la voluntad ni la gracia.

b) "...non necessitant": intervienen la voluntad y la gracia. De ahí también el proverbio "Sapiens dominabitur astris", que incluye también a ambas, puesto que la voluntad no basta, al estar herida por el pecado original.

c) "Gratia non destruit naturam, sed eam perficit": por tanto, la intervención de la "sobrenaturaleza" supone siempre un "sujeto natural", compuesto por aquello que es propio del ente humano, ya sea bueno o menos bueno, es decir, por lo que constituye su índole, totalmente distinta del Ser divino.

Un interrogante: ¿Cómo se explican los cambios litúrgicos a lo largo de la historia de la Iglesia? Retrotrayéndolos a la autoridad de la Iglesia, como también la fijación de las fiestas del calendario, por más que luego podamos mostrar su armonía o inarmonía con tal o cual configuración astral.

Habrá que estudiar, pues, los distintos textos con los recursos que nos proporciona la exégesis y la Tradición. En definitiva, se trata de describir las diferentes etapas de la Historia Sagrada, tanto personal como comunitaria, más allá de los parámetros de la historia profana. He aquí, pues, la clave para escribir "con propiedad" sobre el devenir histórico: los textos litúrgicos y, especialmente, los Evangelios, son, pues, instrumentos adecuados para describir y anticipar la historia. Bien está tener en cuenta las inclinaciones astrales, pero mejor es analizar los "cauces de la gracia". Así, por ejemplo, estudios como el del P.Orbe sobre las parábolas evangélicas en san Ireneo serán útiles para sintonizar con dichos "cauces".

Por analogía con las inclinaciones astrales, ¿cabe hablar de "inclinaciones de la gracia"? Cuando se dice que "el Reino de los Cielos es semejante a", ¿se está describiendo un orden de cosas real? Indudablemente, sí. Es, por ejemplo, el caso de la parábola del hijo pródigo. En ella se describen las cosas que ocurren en el diálogo entre Dios y el hombre y cuáles son las posibles reacciones de éste último.


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Soy un cristiano católico ávido de "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.

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