TRICOTOMÍA HUMANA Y DEIFICACIÓN
1)Creado en estado deiforme, el hombre hubiese continuado en él de no mediar el pecado original. ¿Qué hubiera supuesto ese estado? La asunción en el ámbito divino de un ente "naturalmente"(utilizando el término en el sentido ya conocido) inmortal, compuesto de espíritu, alma y cuerpo. ¿En qué se diferencia tal estado de la condición del hombre en el Reino de Dios? Dejando a un lado la "sobreabundancia" de éste, la distinción fundamental se centra en que, en el Paraíso, el hombre aún no había optado libremente por aquel estado, permaneciendo, por así decirlo, en el límite entre naturaleza y sobrenaturaleza. En sentido riguroso, no había tiempo, pero tampoco eternidad, ya que el hombre aún no había dado respuesta a la interpelación divina. Con la caída original sobrevino el tiempo, que ya no se identificó con lo que en teoría hubiese sido el tiempo humano natural(cuya índole, en rigor, no podemos conocer), sino que introdujo en el ser del hombre una división entre su naturaleza primordial, creada por Dios para entrar en comunión con él, y su voluntad separativa, que se afirma autónoma y en competencia con la voluntad divina. Espíritu, alma y cuerpo se temporalizan cada uno a su nivel: el primero, en la medida en que su simplicidad se complica por el hecho del egocentrismo; el último, porque la duración indefinida de su vida viene interrumpida por la muerte y la desintegración; el alma, por su condición intermediaria, que acusa la división de ambas esferas. Desde el pecado, la existencia del hombre cae en una triple duración: la corpórea, ligada a los continuos cambios de la materia, sometida a las leyes cósmicas; la espiritual, vinculada al flujo de las decisiones y opciones; la anímica, desgarrada entre las otras dos. Por consiguiente, si el hombre hubiera optado por la deificación que se le ofrecía, todo él hubiese participado de la condición divina, de la vida eterna. Al rechazarla, todo él se encamina hacia la muerte eterna. Los conceptos de vida y muerte eternas hacen, pues, relación, a la aceptación o el rechazo de la deificación. En concreto(lo sabemos por
2)¿Qué añade entonces la historia universal de la salvación a ese proceso? La globalización: en efecto, la historia de cada hombre se inserta en la de todos los hombres y el tiempo de cada una en el tiempo universal. Es como la relación entre macrocosmos y microcosmos. Ahora bien, ¿se puede hablar de una reorientación de la historia universal, a semejanza de la que se da en los individuos? Parece que sí, y es la primera venida de Cristo. Sin embargo, de un modo análogo a como el bautismo no implica automáticamente la confirmación en la fe y, menos todavía, la salvación, la conversión a Cristo de buena parte de la humanidad no significa ipso facto su salvación.
Se plantea un problema:¿está comprendido en la historia de la salvación el devenir de quienes han muerto, cualquiera que sea su suerte póstuma y por más que no pertenezcan al mismo ciclo temporal? La respuesta lógica es la afirmativa, ya que la humanidad entera constituye una unidad. Pero la resurrección final no se sitúa en el tiempo, sino en el límite entre tiempo y eternidad. Y es el juicio el que abre el acceso a la eternidad propiamente dicha. Supuesto el paralelismo entre el "fin del mundo" (plano universal) y la muerte física (plano individual),¿existe en el nivel individual alguna experiencia análoga al "fin de los tiempos"? Si por tal entendemos una época terminal más allá de la cual hay una verdadera "edad áurea", un período caracterizado por la plena receptividad al Espíritu, no se percibe inmediatamente una correspondencia en el plano individual, como no sea el período de gracia previo a la muerte del que hablan algunas tradiciones("la mejoría de la muerte"?).
Otra cuestión:¿cómo entender las grandes líneas de la historia de la salvación?. Parece que lo más adecuado es compararlas con las principales "edades" de la vida del individuo, según el esquema basado en el ternario(unidad-dualidad-dualidad en la unidad-unidad en la dualidad, a su vez inspirado en el esquema Padre-Hijo-Espíritu Santo).


Nita dijo
¿Pero todo esto sale de tu exclusiva mollera o te limitas a copiar/pegar de un libro?
Me gusta, pero que te metas en esos berenjenales... me deja K.O.
En la Eternidad no existe el tiempo ¿no? Así que allí, lo que haya, es imposible para nosotros averiguarlo.
http://dyas-castilla.blogspot.com/
Ese es mi sencillo blog, que espero te guste como a mí el tuyo.
20 Julio 2008 | 07:34 PM