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¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

16 Agosto 2008

SÍMBOLOS ASTRALES Y CATEGORÍAS DEL SER

PLANETAS Y DEMÁS FACTORES MÓVILES

Sol.........."esencia", centro, unidad, sentido, fondo.

Luna........."forma", periferia, pluralidad, apariencia.

Mercurio.....mente, idea, verbo.

Venus........atracción, armonía, equilibrio, amor.

Marte........impulso, afirmación, fuerza activa.

Júpiter......expansión, protección, organización.

Saturno......contracción, cristalización, estabilidad.

Urano........reactividad, ruptura, autonomía.

Neptuno......fusión, dependencia, identificación, disolución.

Plutón.......compresión, energía primordial, núcleo

Quirón.......fuerza transformadora sutil.

"Cab.Dra"...."forma" que asciende hacia el "fondo".

"Col.Dra."..."fondo" que desciende hacia la "forma".

"Sol neg."...máximo alejamiento del centro, de la "esencia".

"Col.S.neg.".máxima proximidad al centro, a la "esencia".

"Lun.neg."...máximo alejamiento de la "forma".

"Col.L.neg"..máximo acercamiento a la "forma".

SIGNOS ZODIACALES

Aries........impulso, "sujeto", principio.

Tauro........acumulación, estabilización.

Géminis......dualidad, versatilidad, proximidad.

Cáncer......."vida", "germen", "protección".

Leo..........yo, centralización, poder.

Virgo........disponibilidad, conservación.

Libra........emparejamiento, alteridad, equilibrio.

Escorpión....muerte, renacimiento, crisis.

Sagitario....movimiento, trascendencia, lejanía.

Capricornio..universalización, logro, poder.

Acuario......anticipación, renovación, utopía.

Piscis.......fusión, identificación, fin.

Así, pues, nos encontramos con dos tipos de símbolos: los fijos y los móviles, el "escenario" y los "actores". El primero es de índole espacial o sincrónica, el segundo se caracteriza por su condición temporal o diacrónica.El primero se mueve justamente en el campo delimitado por el primero.Este se constituye por una polarización y jerarquización al margen del tiempo, en tanto que aquel introduce el movimiento y, por consiguiente, el tiempo.Cualquiera de ellos es mensurable por el número, cardinal y ordinal; pero el primero sólo admite una jerarquización ontológica, mientras que el segundo supone un orden temporal:el ordinal tiene, pues, diferente aplicación en uno y otro caso.Es verdad que los factores móviles también pueden entenderse en sentido estático, pero esto vale sobre todo para las órbitas en las que se mueven, que simbolizan otros tantos planos de existencia.

Y es que la noción de "ciclo" viene determinada por un invariante(como es el zodíaco), en cuanto recorrido por un factor móvil; de no existir dicho invariante, el tiempo no sería la "imagen móvil de la eternidad".En efecto, si la eternidad no tiene principio ni fin(de ahí su representación circular), el tiempo, en su condición de "imagen de la eternidad", puede ser figurado por una línea que trata de "concluir allí donde empieza", sin llegar a conseguirlo jamás, es decir, por una espiral de revolución.

Ahora bien, si semejante intento está, por definición, destinado al fracaso, ¿cómo concebir el acabamiento del tiempo, tal como viene postulado en la tradición cristiana? No puede ser de otro modo que como una participación de la eternidad. Es decir, si el tiempo, abandonado a sí mismo, es incapaz de volver al punto de partida, se hace necesaria una transformación tal del decurso temporal, que éste, sin dejar de ser lo que es, a saber, una sucesión o, en todo caso, un eón inagotable, se abra a la dimensión eterna. Así, de un modo análogo a como la gracia transforma la naturaleza sin destruirla, la eternidad asume la temporalidad sin destruirla.Y, puesto que "la vida eterna está ya dentro de vosotros", la vivencia cristiana del tiempo no puede ser la misma que la de un no cristiano. Bien es verdad que la existencia cristiana es un intervalo entre el "ya" y el "todavía no"; pero ello implica cuando menos una relativización del tiempo, que, en adelante, ya no puede ser descrito mediante símbolos exclusivamente ligados a la sucesión.Por consiguiente, el célebre adagio "Astra inclinant, non necessitant" ha de interpretarse como un reconocimiento de la temporalidad caída y redimida, es decir, como un restablecimiento incipiente de la condición adámica, que, no por estar vinculada al tiempo, deja de estar abierta a la eternidad.Por tanto, los aspectos astrales, aun describiendo una situación humana, no agotan en modo alguno el ser de una persona,que, en su condición de imagen divina, participa de la eternidad desde el momento de su conversión a Cristo.

Semejante visión de las cosas transforma toda interpretación ceñida a la temporalidad y le añade una referencia "vertical", una dimensión escatológica que le otorga un nuevo sentido. De este modo, cualquier símbolo astrológico se convierte en "soporte de la eternidad", de manera que todo lo significado por él queda subsumido y transfigurado en el ámbito divino.

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Soy un cristiano católico ávido de "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.

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