literalidad
Nos movemos en el campo de la literalidad obviando la riqueza que esconde una interpretación pausada. Entramos en la poesía con la metáfora como condición y no vemos más allá que alegría tras una sonrisa negándole matices que nos liberarían del lastre que nos lleva por el suelo agachados y cabizbajos. Somos demoledores con el mal uso de tablas de costumbres que no sabemos actualizar para decir elegimos cuando somos nosotros los ajusticiados frente al paredón, bien atados, bien vendados y bien ignorados. Nos aproximamos a las balas que flotan en suspensión estática para atravesarnos con ellas. Nos estrellamos frontalmente en las superficies sin mirar a través de aguas tan cristalinas que tornamos turbias en una ceguera de pícaro tonto; y nos pasamos, claro, de listos. Y nos pasamos, claro, de largo.
