alivio
De los sonidos hechizantes que te mecen y el despertar de los sentidos aletargados. Un arrullo inquietante vampiriza el ánimo dirigiéndote con su ratón hacia el centro de la pantalla de juego. Gritas sonidos mudos y un remolino de vivencias aporrean la puerta de entrada de tus vísceras. Nada; paulatinamente reverberan hasta quedar en un silencio quejumbroso y tú has de seguir caminando. Pasas tu mano por el sudor de la frente mientras los acontecimientos se distorsionan obligatoriamente para saciar una sed que de fuentes secas se abastece. Desconsolado y asumido, lames tus heridas con proyectos en plano que nunca ejecutarás. Y lo sabes. Pero sabes igualmente que no buscas cura, sólo alivio.
