desmembrados
Nuestro ombligo es a veces espejo de distorsiones de tanto mirarnoslo. Buscamos reflejos ya dibujados y acabamos negandole identidad más allá de nuestra ceguera. La ignorancia que da la sabiduría llega sin esfuerzo a nosotros y los contrastes, como las estaciones, se vuelven en una anodina secuencia de sensaciones planas. Y luego, encima, moqueamos babas porque la vida florece a nuestro alrededor mientras en nuestracueva no dejamos que entre un leve rayo de humanidad. Con asiduidad asistimos a lapidaciones en las que la víctima, sin darnos cuenta, somos nosotros mismos. Y desmembrados pretendemos luego aparentar una belleza que negamos, que nos negamos.
