cueva
Cambiar a o seguir con. Evolución peleada con costumbre adictiva. Blanco o casi blanco en cierto modo; palmera de chocolate o milhojas de merengue. Lo de siempre, claro. Y en el centro un núcleo de fuego dispersado en todas las direcciones pero estático en su movimiento. Vida, dar vida, calor.
Génesis sincopada por los latigazos de estímulos que desorbitan del centro; salir de la cueva por fuego y volver adentro a cocinar ideas nuevas, creativas. Requemadas o en su punto; saboreadas. Saciantes ambas de un objetivo y diferentes paladeos. Misión presunta sin testigos que declaren a favor o en contra. Nadie te vio salir ni regresar. Incluso nadie da tu cueva por habitada. Los reflejos de las llamas en las oquedades de tu interior sólo reflejan sombras. Curiosamente, hasta tú mismo te niegas.
