sortilegio
Sucede como una temperatura perfecta. Se muestra delante de ti sin saber bien cómo y te deleita con un concierto de sonidos armoniosos. Una voz de ricos tonos afrutados en la que descansa tu oído. Ideas preferentes de culminación y sólo un ahora. Pretérito leso por un encuentro que llega en el momento justo, siempre mil millones de días más tarde cuando le da sentido a la palabra existe. Sonrisas autónomas del dolor que promete el cerebro y aromas enajenantes. Ópera prima de fotogramas gran formato que se suceden segundo a segundo sin que el tiempo corra. Ella y él, un solo sueño mimetizado. Tic, tac; se cumplió el sortilegio, se jodió la magia.
