encuentro
Imposible encontrar similitudes a un encantamiento burbuja. Es tocar el cielo con los cinco sentidos. Parar motores y escuchar calma a todo gas. Sangre corrompida de éxtasis y mímica de prestidigitador. Una aleación de pieles electrificadas generando corrientes de flujo contínuo. Un Guantánamo para dos con percepciones químicas y armados hasta los dientes de sonrisas que abrazan. Toda una vida en un encuentro jugada sobre el tapete, en la apuesta de la ruleta de un solo número, ganador. Piezas que encajan aun cogidas aleatoriamente y mecano de sensuales construcciones. Ofreces la nada recibiendo un todo y el trueque iguala las ofrendas que, con la magia del deseo, hace que la nada sea un todo y un todo la nada.
