manjares
Abandonado a los vientos que soplan con fiereza te recargas de energía impulsiva para volar enraizado. Eres de allí donde te posas y tu ramaje camaleónico se ha de mimetizar a la circunstancia del vergel o del secarral. Aportas sombra o te nutres de manjares de grupos trashumantes en estancias breves pero intensas de pan y vida. Acercas tu esencia, en una frugal ceremonia de sensualidad que despierte la gula, para atrapar en tu cámara hologramas que cojan tonos sepia con el desgaste de la intensidad de esos episodios. Llegan los vientos de nuevo y tu equipaje sigue la dirección arremolinada de tu deseo. Desde allí arriba divisas asentamientos; pero desde allí arriba nunca verás con nitidez las riquezas que los acompañan, hasta que el viento no te pose sobre tu nuevo destino para que las compartan contigo.
