momia
Un traje a la medida de dos, mil desgarros. El burro sin perchas usado como galán del conjunto casual de piel lacerada. Usar, usar y no poder tirar. Reciclaje imposible en sucesivas renovaciones. Despellejado, a tiras. Jirones que arrastras en los vacíos que representan los espacios de tu sarcófago. Momia duplicada en el interior del capullo de vendas que transpiran resurrección y muerte. Basta ya y sigamos en el valle de los muertos que alquilan túmulos con renta prehistórica y presente polvoriento. En la pirámide siempre la base y del desierto que forma tu esencia los legajos se desmembran sin tendones que sujeten ya el paso de la historia. Un traje ajustado que te define milímetro a milímetro.
