orgasmos
Golpea, gira la muñeca, sopla sobre la viruta. Un proyecto se inicia de nuevo con incógnitas de un verde esperanza luminoso. Un fila de ilusiones espera con el turno asignado a entrar en un mundo infinito tras una puerta giratoria que te introduce unos instantes; y te devuelve con la expresión brillante a esperar otros ciento ochenta grados de reflexión. Lo tangible sella con lacre los devaneos de la curiosidad plasmada. Granos de arena que representan con su solemnidad individual extensiones tan grandes como el Gobi, aparecidas por arte de ganas en los cristales de las gafas de sol necesarias para ese paseo sensorial. Orgasmos creativos que duran noches enteras enlazadas con sus respectivos días. Goce intenso y fraternal de hermanos de magia
