abolido
Repites, repites, repites. Haces una y otra vez la copia de la sensación que te llegó a embriagar y posees brutalemente a una rutina que te zarandea hechizado. Materializas símiles que no muestran salvo materia y las eyaculaciones de un éxtasis enajenante y tántrico regresan a tu cuenta corriente para engordarla. Más, más, más...transportado al otro lado te muestras impasible a los dictados ajenos y con rudeza exquisita fustigas al corcel que galopa desbocado en tu interior. Quedas desposeído de la humanidad untuosa que te perfila y detonas al unísono los cartuchos que vuelan los pilares que separan el agua del camino. Adelgazado de tics quedas abolido de las leyes que te exigían crecer.
