saltar
Y otra vez, y otra, y otra...Asido a una especie de barco a la deriva descubres que no es así, que en realidad estás atado. Tu no sujetas nada, no impides nada. “El mar no es profundo ni esconde temores”. Te arrastran, demandan capitán tras mil colisiones contra las rocas con el rumbo calculado y jamás seguido. El terror sujeta sus rictus pavorosos y sus manos se aferran con furia a el aire que ya no les llega. Amplia sonrisa en los impactos que inevitablemente ocurrirían y asombro reflejado en una tripulación ebria. Vías y vías de agua, corra el ron también. Y basta!!! No se divisa isla alguna, no hace falta. Sólo saltar y vivir.
