ablución
Quizá te desprendes de la avaricia a modo de ablución espiritual y tu escasa riqueza, ya asumida, la entregas en un ritual en el que sales ganando; y no lo sabías hasta ahora. Caen los oropeles como vulgares adornos y un cuerpo desnudo florece al contacto con el aire puro. Purificado, brillante, ya no necesitas bolsillos. El peso del alma flota con gases estables, incombustibles. La mirada enturbiada se aclara y los colores se multiplican, tonalidades, texturas. La piel que te cubría ahora te acaricia y los engranajes herrumbrosos de tu corazón lucen ahora dorados intensos. Sientes una libertad levitadora. Pero frotas tus ojos y ves que la estrella fugaz ya pasó...y sigues viviendo.
