preso
Encerrado más allá de los gruesos muros tu libertad es acotada por un infinito y sin embargo palpable. De una mirada, unas esposas que te llevan al mundo de los sentidos compartidos. Un llanto te enraíza hasta que esa lluvia escampe. Un quiero que demanda con lazada de acero; un adiós que es hasta siempre. Preso de los encantos que te regala una sonrisa, cautivo del desamor y la desesperanza. Encadenado a los eslabones del amarre de la pérdida que parte y prisionero, prisionero sin duda, de las riquezas de otras almas que enriquecen la celda que disfruto y comparto.
