tic-tac
Y ahora el dilema. Siempre pasa después de la floración. Todo a la vez. Los frutos se acumulan en las matas, en las ramas y tus dos manos, miradas detenidamente, sólo tienen diez dedos con los que acariciar. En la mesilla se apilan las lecturas que demandaste y la noche llega siempre pronto a cerrar el portón de tus ojos. Y los cuadernos de páginas en blanco por rellenar. Y el día no se repite para multiplicarte en pasiones compartidas, de piel y líneas. Las lágrimas no obran el milagro de panes y peces que deseas; y en el camino sus huellas delatan tu sufrimiento rastrero. Ese tic, ese tac...te perfora el alma, te desgarra. Caprichoso, los mohines no alteran esa circunstancia. La curiosidad se ralentiza y el tiempo vuela. Has dicho ya adiós a mucho, has llorado ya tanto...
