melancolía
No te puedes despegar, andas abortado de sentidos. Los ojos...tapados. Oído, tacto...negados. La piel, necesitada, con la despensa vacía. La voz, aullidos secos, no recibe los ecos, se pierde en una onda al infinito. Desolado en interrogantes de perogrullo sin resolución. Una montaña, una cabaña lejana, acoge tu pensamiento. Silbidos de viento helado que fustigan con masoquismo tu paz así encontrada. Alguien de espaldas se aleja envuelto en la niebla. Crepitan las ascuas de tu alma sin atizar. Duermes con la mirada fija en el horizonte que une sosiego y fuego. El amanecer te alcanza y tú, desnudo, envuelto en desgarros, te dejas caer allá fuera, pasto de la melancolía.
