saliva
La saliva caliente, guante de dos sexos dilatados. Carne y piel, vaho. Los pudores arremolinados en el suelo, en el sofá, recatados de lana y algodón. Sobre el tatami, sudor de éxtasis, sentidos. Músculos aliviados por masajes de húmeda llovizna, abrasadora tormenta de fuego. Límites encerrados, demandas activas. Atravesados, convulsos. De una boca a otra dos espadachines que aliviaron dentro y hacia dentro, saboreando. Llamadas de tíbio golpeteo, rodeo de animal desbocado. Intensos, los gestos reververan al compás de los ecos que devuelven paredes y techo. Gula de pasión desbordada de lujuria mareante. Silencio, mirada, gesto, eternidad. Óleo tridimensional en un plano.
