diván
En el diván las horas se van posando de amistad. El murmullo acuna los sueños de los presentes con un compromiso sin papeles que los casa hasta que las reencarnaciones se desgasten. Pechos henchidos de altruísmo arremolinado que digieren los aromas de un aire cargado de sonrisas. Las sensaciones bebidas en copa larga emborrachan el ambiente con pactos de sudor codo con codo. Notas que raspan las cuerdas del pentagrama acompasan los latidos acelerados de la estancia. Los sexos se difuminan hasta ser personas de nítida identidad y una algarabía se manifiesta con pancartas de sonidos y silencios. Un placer exquisito se acomoda en los gestos mientras tú, esponja alveolada, rellenas de aceites aromáticos tu éxtasis sensorial.
