bucaneros
Vuelven las brisas cálidas al mantel que nos une en el ritual de la noche. Las sonrisas se besan al arrullo del vino y el tintineo de las copas marca la cuenta atrás. El velero avanza pausado de tormentas hacia la isla de sábanas de suaves olas. Néctares de frutas exóticas fondean temores y hacer emerger dos bucaneros en busca del tesoro de la pasión para no dejar doblón sobre esmeralda. Varados bajo luces de cálidas caricias los contornos destellean erizados de piel sumisa a los caprichos. Festín de fluídos con sabor a galerna emanan en torrenteras arrastrando gemidos, quizá aullidos secos y la marejada del amanecer que devolverá mar adentro el mapa para llegar a un nuevo tesoro.
