anegado
Rebosado, la presa revienta y todo queda anegado de resíduos arrastrados. Sin desligar el as del rey la sota de bastos viene de mano y la partida toca a su fin. El enchufe achicharrado no saca la música que engarzaba joyas musicales y ahora todo son estridencias. Quieres un ayuno que te es negado a empellones y la paz sólo aguarda tras el umbral de un cisma. La transparencia no te hace invisible al desconcierto de la batuta que arremolina aspavientos, cláxones de atasco. Gripado en seco, patinado al arrastre de la inercia, el rumiado amargo de tanta brizna ha hecho pasto en llamas y su cerco te acorrala sin el oxígeno que ahorraste a mano.
