hollín
El hollín barniza volúmenes que vuelven las dimensiones al plano. Perspectivas imposibles robadas a la luz, oveja negra del limbo; sonidos quietos y apretados. Del puntillismo de las pisadas la resurección. Ilusiones bragadas al desquicie que controlan las escenas que no fueron y mitigan la embocadura cegada. Pandemónium de la agitación, alberca de identidad. Sucesos de piel de anguila que se escurren hacia la urna del olvido, jabón del alma. Alterado de piedra, ondas que se alejan, temores que alcanzan la orilla. Postergado de ganas, ansia de iniciativas recompuestas. Te faltan las manos, pero tienes los ojos para llorar y la sonrisa para regalarla. Momento lacio, armarios blandos.
