bandas
Argucias soterradas de disposición inmediata se encuban en píldoras prematuras. Un juego a tres bandas gestiona propiedades sin notaría que autentifique los márgenes de sus lindes y abra a la razón espúria los caminos inciertos del deseo. Un tótem del culto a divinidades que establece los fundos a repartir por turnos de cultivo pactados. Quizá esperanzas rellenadas con la solemnidad de la mirada que clave su silencio; empellones de un cuerpo prestado que cimbrea. Suenan acordes de semifusas estremecidas por el frenesí de su tiempo limitado. Arpeo difuminado de yemas, halos perfilables, espera encurtida. Miel en los labios de noche diáfana, escarcha en el amanecer del adiós. Sanguijuelas de eternidades fugaces, estrellas de un abrir y cerrar entrañas.
