averno
Sonrisa pérfida del llanto que desarticula una Babel. Tras el cerrojazo los llantos derriten con el ácido de sus lágrimas el futuro sin diseñar pero incubado. Cortador de cabezas de monstruos de siete colas, superviviente del dolor, agónico de un calvario dibujado pero inexistente. Tormento aliviado en la piedad de una entrega ya inerte de emociones, injusta condena del juez togado yo. Caminarás en sombras paralelo a la luz y florecerán los lados de tu pista de hielo al averno que te consumirá extirpándote la savia. La soledad te reunirá todas las noches contigo mismo para atronar silencios que te desgajen. Nada limpiará los cristales de tus ventanas y solo en tu interior, junto a los rescoldos, sufrirás la fusta de tu cabalgadura errática. Parecía llegar la primavera pero llegó el infierno.
