embriagado
El estatismo le hace un pulso a los aspavientos que avasallan. Quedan doblegados en la sádica indiferencia que muestran las tripas sosegadas y la quietud de unos andares parsimoniosos. El cuerpo expandido aletea una adrenalina intensa y sedante capaz de manufacturar camisas a medida, guante del alma. Aliado a torbellinos intimistas tu perspectiva fuga al misticismo intuitivo y dilatado. Embriagado de múltiples custodios de vísceras la docilidad de las ideas nutre de oxígeno el viaje que te da la mano. Tus entrañas se vuelven piel y tacto de espesor milimétrico, extensión infinita. Un fogonazo tras otro escenifica los planos quietos de una inquietud que te encanalla. Hipnotizado, abrazas entelequias de un futuro que diseñó tu pasado.
