pálpito
Hola princesa, hola de nuevo descubre la placa. Los aires que brisan de olores tu alma no dejan que nadie se acerque, que nada tu alma en el agua. Oscuras aladas surcaron un horizonte que fue sobrepasado hasta el recuerdo mientras los pitidos de apertura de una sonrisa aflojaron el nudo de tu garganta y suaves palabras posaron felicidad sacrosanta de pálpito divino. Aclarado, borrada la huella indeleble de un tiempo lejano, el paso al desfiladero se peina de argucias con momentos cruzados de stop y diversas señales ahumadas desorientan un tránsito de vida a morir en ella. Hasta que la abstracción dice basta; hasta que basta. Y saciado, retomas la leyenda escrita en tus manos, te giras las palmas y ofrendas allí lo mismo que nunca.
