jíbaros
Dejas que tus cartas se vean para ver tú. Y ves, confirmas. El juego continúa y los resultados, jíbaros, arrancan sonrisas de una piel castigada. La estela va desnudando de fuego una estrella catapultada sin inercia, ya resabiada, y las prendas dobladas descansan a los cascos del galope errático de la masa. Uno tras otro los lazos aflojan mientras fuerte respondes las súplicas de una empresa de éxtasis. Descarnas el núcleo y liberas lava en sudores bien fermentados de acritud devastada y coronas de espinos los yunques al sol donde has de ser azotado. Risas decantadas alivian el dolor de ese pasaje a tu infierno, clarea el día, la noche escapa a tus tinieblas.
