resuello
Casi una contrarreloj y el ritmo cardiaco enfurecido como el tiempo que rabioso se revuelve a morderte ante las posibles lagunas. No, no hay manera de eludir la embestida, ya están bajadas las persianas y las farolas son mudas testigos de tus andares en redondo, casi una peonza que gira y gira en la psicodelia de un impacto alucinógeno y extremo. Ahora ya sí, ahora has de saltar al abismo que excavaste y no habrá nadie que acuda en tu socorro. Por más que rebusques en lo más profundo de tu esencia. No cabrá interpretación lógica, ni cómoda salida del túnel. Se estrechó y ahora tu resuello agitado ya no campa a sus anchas.
