fuego
Vas a la deriva hacia un paraíso, en esa contradicción que te aguanta el dolor mientras te abrasas. El castigo por la esperanza y un desgate que fricciona tus ánimos en un pulso al amor acerado. Despiadado y así ganarte el tacto que quiere escapar. Depravado en el acopio que ha de ser palpable para alcanzar, por fin, lo que era intangible. Pero las sombras y el frío alargan un invierno que quiere quebrar tu aliento, helado de su vacío. Un espectro que reverbera camina a tu lado para distorsionar cada paso en una regresión negada al avance. Y así atar tu corazón al precipicio. No hay más que resignación a latigazos y lucha; fuego y fuego.
