pellejo
Llega el abrigo de las ensoñaciones, cobijo y asilo de las sensaciones malheridas. Te parapetas en las trincheras de la imaginación y evitas la beligerancia de una realidad punta de lanza hasta abatir su pendón. Organizas emboscadas a un despertar claro golpeando con alcohol los vericuetos de tu laberinto emocional. Dejas que sea la oscuridad quien ilumine tu sendero orillando así los problemas más untuosos. Llega el abrigo de las ensoñaciones, guarida del pensamiento rufián y veleta de alegrías de laboratorio. Y tras el paño, forrado en sedas escondes tu piel para así salvar el pellejo de los tiros certeros del dolor mayúsculo.
