desnudo
Late lento, casi paralizado y los torbellinos se liberan en una danza que gira y gira en la calma, que estremece y sitúa la mente de observadora anulada. Crepitan las hogueras del pasado manteniendo en ascuas las estrellas que brillan indicando un camino en el cielo, ayer purgatorio desnudo, mañana napado de infierno. Y estimula así el instante, derrochando el momento neurálgico, un soplo que luce y genera del mal hasta un dios adorado, arropado en idea. Festín singular de luces apagadas, sonido ahuecado y prodigio embaucador. Éxtasis; rodea, merodea la estancia y penetra hasta el centro. Te espero desnudo, vestido de ganas.
