calma
Deja al telón que repose guardando la escena que atrás se embriona, acuna el silencio que duerme soñando. Aguanta el dolor que tan sólo es teatro y admite que vengan los tiempos que no lastimen. Subraya aquellas palabras que vieron el amanecer en tus ojos un día y deja la llama guiar aun tenue. Vive el invierno que clama eternidad hasta que sea ejecutado con la floración sobre el manto que dejó el otoño cálido. No dejes huella sin recoger y así nunca podrá la noche avanzar. No pidas los créditos que eviten un trabajo efectivo, de fe en un eden que transcurre a dos pasos del llanto. Reúne los pocos que casi no ves, espera la calma.
