expiación
Llegas a la evocación para reservarla en el tarro de las esencias, brújula entonces y expiación de un largo recorrido que acabó sin rumbo y nació resucitado. Llegas a la esencia en cada momento que imaginas con el tacto de piel sentida y te humillas ofrendando el no va más que depara sorpresas. Llegas a la expiación ya purificado porque doblaste esfuerzos ante el tañido de los pensamientos depurados. Y no llegas a la conclusión que escapa de tus manos porque más allá del cielo el aire sigue la corriente que latido a latido marca la cadencia de un alma entrecortada y ciega.
