sea
Es la pregunta de cada mañana, la duda que apartas otras veinticuatro horas balanceando la respuesta. Es la certeza del arrepentimiento futuro y la losa que escenifica en sí misma, tosca y poderosa, la inhumación de la vida viva. Es el absurdo adherido, la extravagancia de una actitud de apariencia gemela al sin ton ni son, la desfachatez con uno mismo y la autolesión. Es un ardor clonado de amaneceres y latente, una esperanza que se desertiza. Pero siempre, siempre, hay una gana verdadera, un sí rotundo al proyecto, un quiero y un apuesto por. Y siempre, siempre, una sonrisa que, balsámica con su recuerdo, engarza noche a noche los ensayos hasta que por fin suba el telón y sea.
