sueño
Todo fue un sueño, un coma profundo inducido por ti, una fiesta con campanadas. Y es un despertar desnudo, desposeído y endeudado. Desnudo de una realidad imaginada carta a carta y hoy derribado su castillo. Desposeído de las mieles de una primavera infinita que presumían los arcanos libres de misterio. Endeudado porque puse mi piel, mi aliento, mi sudor, mi alma, en todo aquello que padecí en la esquina de mi vida y hoy la doblo sin saber dónde encontraré las ganas que cubran mi apuesta de un pasado aniquilador. Todo fue un sueño, un maravilloso sueño. Y ahora duermo, y antes rezo, y pido volver a vivir cien mil veces el sueño que fue y que siempre he querido.
